POEMAS DEL PEREGRINO DE LA MISMA CIUDAD

Publicado en por Julio Mauricio Pacheco Polanco

POETA

POETA

POETA
POETA

POEMAS DEL PEREGRINO DE LA MISMA CIUDAD

JULIO MAURICIO PACHECO POLANCO

El poema antes de tu momento decisivo

¿Te has preguntado hasta dónde hemos llegado Los que improntamos desde la soledad este poema? Has escuchado seguro que este oficio es burdo y sin sentido. Yo puedo hablarte de mis silencios, Del largo camino de los hombres que creyeron, Del mañana anhelado y que aún nos espera a todos. Podría escribirte el cantar más magnífico, Pero en mi afán sincero, solo sé de momentos breves, Y de horas inacabables donde nos desesperamos, Donde solo pocas veces somos felices. ¿Te has preguntando entonces, por qué perseveramos? Dirás que los poetas somos hombres equivocados, Y en ello no te negaré razón alguna, Pero cuando este poema llegue a ti, En tu largo buscar, Sabrás que los libros no cambian al mundo. Que solo soñamos y débiles ante el orden, Hemos usado la palabra para no rendirnos. Quizá estés a punto de hacerlo tú también. Quizá tu esencia esté dudando, Y quizá ya sepas de la impotencia de quienes aguardan, Otros amaneceres, que expresados en sus libros Han abortado el propósito, y en palabra de boca han quedado. Porque al igual que yo, No hemos escrito para estar en estante donde maceran las ideas. No es casual por ello que lo escrito ahora esté en tus manos. Que el rededor es inmenso como lo es el miedo Y el compromiso. Y si te preguntas por qué un libro no cambia al mundo, Qué vanos fueron tantos intentos, Es porque tras nuestro ensueño, Otras visiones románticas nos hablaban en la encrucijada Alejados de todo lo que nos rodea, En ese incesante deseo de cambio. Porque al igual que tú, Yo busqué en los libros respuestas que no hallé, Si acaso este poema lo fuera.
Estoy tan abatido joven lector Mas no te engañes, Que en mi sapiencia puedo entender Este fracaso ante el mundo que no pude darle otra forma. Y si te preguntas Si acaso es vano todo lo escrito Es porque ya has llegado a la más elemental de las preguntas, Porque he llegado a ti para recordarte Que un libro no cambia al mundo. Quizá te llene de inquietudes, Quizá te robustezca la moral y seas sincero con el cambio, Porque este sentir es milenario, Como lo es la soledad. Como es el diálogo solitario del escritor que habita consigo y su musa. Porque los maestros hicieron lo posible hasta el final, Y si bien, al mundo no cambiaron, Al igual que tú, yo de su saber me hice fuerte Para contemplar desde mi orilla el océano que tanto anhelé Para entender que mi cambio fue interior Y que de todas las batallas libradas que perdí y no fui derrotado, Como en este momento, Al igual que tú, compruebo que Los maestros no se equivocaron, Porque al señalar la senda de la libertad, Otros misterios hicieron suyos para ser escritos Que un libro no cambia al mundo, Pero te puede salvar en este instante decisivo, Justo ahora, cuando nada parece valer la pena. Yo quiero que recuerdes tu mañana. Yo quiero que esperes tu pasado. Yo no quiero todo lo que tú quieres, Yo quiero decirte solo que es posible Esperar la noche hasta que se canse Y ver de ella el amanecer de los justos. Porque tú te preguntarás, ¿Puede un libro cambiar al mundo? Menesterosa labor de todos que fracasa siempre. Menesterosa labor que humilla a los dioses O al hombre de honor. ¡No cedas por ello al momento difícil! Que desde donde estamos todos los poetas,
Estás tú también. Que del mundo otros te podrán hablar de mil maneras, Locos con sanas intenciones Y letrados verdugos sin piedad. Que si lo que quieres es el cambio A tu volver estaremos a lo largo del tiempo esperándote. No importa si también conoces el fracaso y la infamia. Todos somos inocentes detrás de nuestras culpas. ¡Aviva entonces el rezo! Señala el sendero que has elegido ¡Y no temas, es tu sueño el que hace de tu pelea al destino! Porque al retornar a estos escritos, Entenderás lo que los maestros me dijeron, Cuando de la Libertad me hablaron.

El poema final en la Biblioteca

¿Y ahora qué harás? Todos estos libros fueron tuyos Las tardes silentes fueron apacibles, Dulces como el arrullo de tu niñez. ¿No es cierto que este momento no lo elegiste? ¿Qué harás ahora que las calles están pobladas? ¿Escribirás un poema? No obtuviste todas las respuestas en lo leído. ¿Comprendiste por fin las interminables preguntas escritas por los autores? ¿Y al salir a la calle, Te unirás a los que sabes un día la espalda han de darte? ¿Qué harás cuando la circunstancia que te exalte Sea mayor a tu propósito o querer? ¿Sabías de los brazos fuertes del destino? ¿Y si en ademán excelso La gloria encontrases? ¿Sabes que es efímera como los labios de las mujeres Que se te entregarán porque eres el que todos dicen que eres? ¿Qué harás cuando tengas la decisión? Cuando resuelto puedas levantar al pueblo Y en voz unísona todo pueda ser revertido. ¿Podrás con el escarmiento y tu condena? Ahora que lees esto,
¿sabes del precio de cada hombre Antes de haber cruzado la honorable línea Donde el pulmón del hombre en tu voz resonará? ¿Te servirán tus recuerdos De lo que ignoras, ahora que el mundo te llama? ¿A qué llamado harás caso? ¿Qué harás cuando en tu grito Las muchedumbres esperen en ti esa voz que fue callada, Que es callada siempre? ¿Te retirarás a tu casa y mañana volverás por otro libro, Lleno de poemas sin musas? ¡Insensato! A todos nos han llamado, No puedes evadir la ley del hombre y el mundo. ¿Y ahora qué harás joven lector? ¿Volverte poeta?


El impulso de mi corazón


No preguntaré por las flores que se marchitaron en primavera Ni por los ríos que se secaron antes de llegar al mar No cantaré a los vacíos de corazón Aquellos que con su conciencia niegan sus deseos No rezaré por los que se consideran muertos Mi oración va hacia aquellos que encuentran una razón A los que con valor se equivocaron y no sucumbieron A los que en algún entonces contemplaron la oscuridad y temblando decidieron seguir adelante por el deseo de su corazón. No preguntaré por tu ayer pues en todos hay una historia por contar y acaso cada quien halla sus propios argumentos para excusarla y yo no quiero saber tanto de tu pasado. Sin ti o sin mí algo pudo ser diferente.
Contigo o conmigo algo pudo cambiar, ¡Algo puede cambiar! No cantaré tampoco por tu mañana la antorcha que ilumina tus días sólo podrá ser encendida desde tu interior Cuando tu corazón desee Cuando tu Corazón anhele. No me preguntaré si existe Dios ni tampoco perderé mi tiempo en juzgarlo Abrazaré todo mi universo en mi poema Y me uniré con los demás hombres Por la fuerza de mi Corazón Y si antes vi flores marchitas Y si antes vi ríos secarse No me detendré Seguiré libre entre desiertos y ciudades pues seguiré siempre El Impulso de mi Corazón.


El poema que lo explica todo

Como es el hombre en la búsqueda del agua Son los mares ajenos a la voluntad Como es la montaña o la selva O esa roca de hielo que no puedes tocar. Como es el hombre con el cielo o con Dios Como es el hombre con la canción más bella O el poema que se reitera en todos nosotros. Como es la desesperación antes de la pasión O el acto consumado que nos une y nos aleja La misma duda, esa incertidumbre constante Como es el hombre ante el porqué. Así somos, Un extenso libro cuyo final a nadie agrada. Como es el hombre en su soledad Como es el hombre en la búsqueda del agua Invitación al elemento en el cual no podemos vivir Como es la seducción, como es la promesa quebrantada
Como son las imposibilidades de nuestro estar. Como es el mundo y otra vez la soledad, Como es este escrito inútil, Porque no me vas a entender Porque nadie tiene paciencia para entender a los demás, Como es el egoísmo, Como es el día y la noche y los rituales y la luna. Como es este inconmensurable silencio…

Sombría

allí, donde el verano ardía la epidermis del recuerdo y los albatros escarbaban en los secretos del eterno péndulo; allí, donde fueron escritas todas las promesas incumplidas que anhelaron el tiempo pródigo para los que no tienen espacio
en un mundo tan grande; allí, donde habita el océano en medio de roquedales inmortales y relojes de arena, donde el mundo era un beso y el horizonte una invitación hacia otros continentes; allí, alguna vez el cielo fue denso y oscuro, amo de la duda y la incertidumbre, de los terrenos fértiles de la muerte y otros calvarios llenos de cantos vagabundos; allí, se quiso hacer el poema que el poeta aún no había escrito bajo el estertor de embravecidas olas dominadas por faluchas y galeones que hacían surcos hondos en las aguas de nadie; allí, alguna vez, alguien lloró en plena desesperación y alguien también soñó con una plegaria sin retorno; dicen, los que hacen los tratados y describen a las leyes el mundo era perfecto para los niños y nada hacía pensar que envejeceríamos en soledad, sintiendo bramar, al inmenso mar...

La oración perdida.


Alguien ahora mismo busca lo mismo que tú, pero no se parece a ti.
Alguien ahora mismo se hace las mismas preguntas, pero no cree en el mismo Dios.
Alguien ha cruzado todas las puertas y está angustiado, pero no habla tu mismo idioma.
Alguien quiere amar con la vehemencia propia de los que creen en un siempre, pero no te ama a ti.
Alguien quiere cambiar al mundo y cree en sus convicciones, pero no está de acuerdo contigo, a pesar que tú también quieres cambiar al mundo.
Alguien se marcha definitivamente y quiere decirle adiós a alguien, pero su soledad es distinta a la tuya.
Alguien pelea duramente por su libertad y su grito se reitera a través de la historia, pero no es el mismo grito de los que gobiernan el mundo.
Alguien está orando por su destino en el último minuto, pero el paraíso que le espera no es el mismo que nos prometieron.
Alguien libra su batalla ahora, entre el bien y el mal, y alguien ha pateado el tablero mientras ha renunciado a su credo.
Alguien ríe intensamente y es feliz, contrariamente a lo que sientes mientras lloras.
Alguien ha llegado al final del camino y canta sin que sepamos qué, mientras que muchos esperan iniciar un camino, que nadie tampoco sabe adónde conduce.
Alguien ha visto a Dios, y muchos dicen estar cuerdos y niegan la iluminación.
Alguien ha escrito este poema, y no soy yo sino el torrente de una generación que se expresa a través de mi voz.


Premonición.

Soñó aquella noche en otra noche de los años(hace tiempo) cuando vio salir de la luna otra luna y cómo del cielo las estrellas caían cagadas de nieve desde otro cielo mayor y más alto. Se imaginó a Dante pasear por allí por lo de los claustros las cavernas-fosas el león sin cabeza (la esfinge) y el frío del mar muerto. Entonces pensó que aquel río inmenso que colgaba desde el sol habría de ser sus entrañas y que las riberas circundantes eran sólo pequeños enemigos que la tierra tragaba y vomitaba. Caminó entonces por la orilla del mismo mar
y recordó el crepúsculo que lo vio nacer y extrañó con más ganas el calor de la madre. Besó a la misma tierra y durmió bajo la sombra del árbol infinito para sentir el descanso con la última melodía favorita. (Tenía que olvidar el bosque de la bruja y de los gusanos depredando manzanas). Es entonces cuando sacó al Viejo Libro del Cuero de Mamut y acarició el sueño: El Rostro del Mañana. La vista voló bien lejos y por momentos olvidó rascarse el vientre, pues sentía a las nubes en el piso ennegreciéndole el pelo hasta dejarlo sin sus canas y es cuando se vio parado junto al árbol en la cima, con el sol radiante y el pasto sano recién brotado bajo sus pies descalzos, y el horizonte cerca con la hembra gorda, preñada, rosada y más bella que nunca, oliendo a leche fresca y los miles de niños diciendo su nombre. Es cuando despierta agitado con su Biblia en la mano (la Biblia que él había escrito). Y contó los días desde que partió pensó en la noche de hace 4 meses y satisfecho se rascó el vientre redondo y eructó con fuerza, luego saltó de un susto por haberse sentido un puerco un puerco rosado con las patas embarradas en el estiércol y la mano como chicote espantando las moscas. Levantó la sombra de la cruz que había dejado y de algo de hierbas del montón caído
pudo crear su propio habano viejo y seguir caminando hasta encontrar a la otra luna que vio nacer de la otra noche del primer sueño...

Odiando a la Musa

Son todas las horas, son todos los momentos, son todas las palabras, son todos los corazones y presiento que no queda ninguno; y fueron todos los caminos; fueron todos los momentos, fue la búsqueda, la esperanza que ya no engaña; la plegaria que ya no será; ninguna leyenda es verdadera, encierra desengaño la gloria; Y fue toda la soledad; que ningún poema cante a ésta hora que ningún sentimiento falaz me atrape que tu sonrisa no me seduzca con algo que no existe, no me mientas con lo que no puedes darme porque serán entonces todas las horas, lo que es siempre, o es que no sabes que la poesía es el producto de un precio que no escogemos, pues así: ¡Muera todo! ¡Muera el poema sagrado! ¡Muera el poema final! ¡Muera el canto que fue leyenda! Porque son todas las horas; no es la inspiración ni la revelación: es el corazón que sangra todas las horas para morir detrás de una palabra que ya no quiero expresar
que ya no quiero sentir. ¡Que su embrujo muera! ...¡Que la Musa se vaya!... pues estas horas yo ya no las quiero, no quiero más poesía, no quiero más canto.

La Casa de la Luz Azul.


Ave Negra Cruza el Cielo Y el Sol Gigante que revienta entre neblinas tenues Nubes Rojas, Pájaros Celestes Cuando nace el Ojo entre el bloque duro y la arena trigueña, dorada y seca. La Montaña Gris crece como sombra eterna entre la hierba del horizonte los madrigales y el fuego ardiente de los otros ojos por el Ocaso. Ave Negra entre mosaicos tableros blanco-negros y huacos regados por la tierra La casa al fondo con la puerta abierta y el techo hecho de bambú, La luna sale antes que el tiempo caiga La Luz Azul, La Luz Azul.... Ave Negra, cruza el Cielo rompiendo nubes y cielos eternos busca el camino hasta el templo de donde sale La Luz

Azul, La Luz Azul...


El Ojo de la Pirámide

Viejas pirámides y éste camello seco por fin muere de sed. Ah, el camino qué largo Y el viento me trajo hasta aquí. En las noches Cielo Poblado, Nubes atrevidas vuelan hacia mis desiertos Mientras que en el arriba Las estrellas se contemplan. Viejas pirámides Y del árido atardecer Un hueso seco cae Ante el último cadáver de ésta caravana. Ah, el camello por fin muere de sed Viento, me trajiste aquí,
Veo mi rostro allá en el centro mismo del Ojo, La Luz dé a mi cúspide que en el monte aún recuerdo Los gritos frente al mar. Loma Monte Piedra Y ésta arena que come y entierra. Cae la fulgurencia lunar sobre los muertos y del Ojo de la Pirámide El signo naciente sangra Ante su último Sacrificio.

Antros y Desiertos.

Viejas cavernas y aún recuerdo a las pieles del mamut y también a las hembras gordas flacas y alguna que otra perfecta. Tiempos de espada, coraza y casco de hierro (y de los cinturones de castidad también) Tiempos de héroes y de guerras de los grilletes atando esclavos en grandes caravanas y de las ciudadelas sin límite donde el caminante bañado en el alcohol y la mierda cabalgaba hasta llegar al horizonte matando y sobreviviendo y llevándose los colmillos para eso de los collares y algunos dedos como patita de conejo. Cúpulas Animales Tiempos Salvajes de la guerra cruel y humana y del amor comprado después de la batalla. Mil cúpulas, mil humanos entonces en Evolución.


EPOPEYA DE UN MINOTAURO

Y entonces rascó entre las hierbas secas, entre los gusanos y el polvo negro de la muerta tierra Y encontró en la tumba de hierro la cruz que había perdido en los tiempos Cuando era el Rey Herodes. Soltó la lágrima de piedra (la misma guardada de los muchos siglos), y del corazón de la mierda (allí mismo a un costado de la tumba de hierro) nació una rosa, una azucena, y el viento cachetea, pobre Minotauro, aún recuerda el beso de Venus cuando en un pasado fue feliz. Carga ya tu vieja cruz que al final del laberinto está la tumba y la lápida de mármol improntado que a lo lejos pueden verse claro neblinas tercas que no comprenden al Corazón Humano.


Así soy Yo. (10-10-1989)

una piedra con matices blancos y matices negros Con un millón de anhelos de poder cantar, reír, poder llorar para luego escapar y salir corriendo ¡Correr en busca de algo! que llena mi mente de deseos e ilusiones ¡Volar como aquellos pájaros! Dominar al mundo en un instante y luego nunca más volver en juramentos dejar pasar el tiempo ya ido para un día volver regresar a mi antigua morada Y recoger aquello que en un tiempo sembré. Alzar entonces el vuelo bien a lo alto Y nunca más volver.

En los Tiempos De.

Había recordado los viejos escalones grises que sólo por detrás de su sombra por el espejo solía caminar su mirada. Habían pasado más del mil años entonces y desiertos y mares ya pasaron por aquellos vientres, llevándoselo todo, no dejando nada, ni un pedazo de recuerdos frescos para la mente o para el estómago. Hacia el árbol de molle seco a recostarse entonces al pie de la sombra perdida sin aromas ni ramas olorientas para escuchar conversaciones ajenas de moscas y alacranes.

La Droga más Fuerte.


Te voy a enseñar cuál es el límite te voy a arrastrar hasta el infierno para que palpites de la llama intensa de mi fuego te voy a arrebatar todos tus sueños para que lleven solo mi nombre la última de tus noches me pertenece has despertado el demonio que buscabas me adorarás sin control adicta al placer que te brindo pides y pides más... mujer bella, soy yo tu dios soy todo lo que esperas en un hombre soy el carnicero de tu piel el caníbal que te devora noche a noche te voy a enseñar cuál es el límite porque soy la droga más fuerte que has probado y sin mí no hay retorno, no, no lo hay.

De la muerte y su inmortalidad.


No esperes
A la muerte
Cuando el sol brilla con intensidad
Bajo la promesa de quienes juramos
No rendirnos ante la infamia y la traición.
No esperes a la muerte,
Contempla el fuego que madura en tu corazón,
Escucha la voz de los océanos.
Atento, descubre lo que en palabra
Propusiste al mundo.
No esperes a la muerte.
Recuerda el camino que abriste
Antes que la Luna se marchara
Y te dejara solo en los desiertos
Que fueron nuestros
Como la flor que en las manos se deshoja
Un amor te piensa siempre
Desde cualquier ciudad
Que sembraste en los tiempos en que soñabas
La balada que interpretó
Ese sentir que agitó muchos pechos
Hasta la exaltación.
No esperes a la muerte
Sonríe ante lo incierto
Es salvaje la primavera para quienes no la conocen
De sus misterios y leyes aprendí
Por eso,
No esperes a la muerte
Que ésta nunca ha de llegar.
Espera el campo de batalla,
La espada empuñada antes del grito final.
Que hay muchas formas de morir
Quizá frente a una botella de ron
O ante los labios de la mujer no esperada.
Yo he escrito para permanecer.
Para cantarle a los momentos que he llenado
Mi vuelo es mayor por tanto
Que desde mis alturas
La soledad es distinta
Que llegas fiel compañera
A hablarme sobre el tiempo
Y mis leyendas.
No.
No.
No esperes a la muerte,
Porque ésta es vana
Y a todos llega.
Que tu canto por tanto
Sea el mejor entre todos los cantares.
¡Aviva entonces el camino!
¡Revienta con el amanecer!
Y sueña,
Sueña sin esperar lo indescifrable,
Has del cuaderno en blanco
La ventura del mundo anhelado.
Porque al terminar de escribir tus manuscritos
Otros han de tomar la posta del destino.
Por eso,
No pienses en la muerte,
No la esperes,
Que en el camino,
Otras muertes encontrarás.
Y esas son las peores,
En medio de los oropeles,
De todas las historias escritas,
Que no terminaron en buen puerto.

EL TRIBUTO


nos juntamos aquella noche entre botellas de vino bandurrias, flautas y tambores, -esto fue un día antes- y bebimos a jarro quebrado y cantamos a garganta reventada hasta no poder hablar más y reímos de lo primero, lo mejor, lo más bueno, he hinchamos bien la panza con un ciervo que asamos a leña y carbón y a viento que alguien orgulloso había cazado antes, y eructamos y maldijimos al tiempo y reencontramos a nuestros amores y borrachos y malolorientos se cultivó al amor, al buen amor, y ya puros y cansados del peso de ellas en nuestros pechos, dormimos los mil años siguientes hasta la próxima noche de luna en donde -esto un día antes- todos despertamos entre botellas de vino
Bandurrias, flautas y tambores... un día antes


Recuerda muchacho, ¡enfrenta!


Aún no sabes dónde muere el valiente
De la eternidad de los segundos antes de saber la verdad
Ignoras del alcance de tu palabra
Del poder de ser creído en medio de tanta incertidumbre
Hay un lugar apartado donde el silencio es sagrado
El lugar que ocupas otro irremediablemente te lo quitará
Escucha atento, que tu sueño es el de muchos
Llega pronto el día en que convencido creerás que lo puedes todo
Sin embargo otra es la forma del mundo
Siempre fue otra, y eso aún no lo conoces
No sabes del precio que pagaron los adultos antes de abdicar
El cielo que nos protege no siempre estará contigo
La soledad será tu aliada si la sabes enriquecer
Hay en ti un sonoro grito que pretenderá vencer a lo inconmensurable
Tras tus pasos muchos estarán fastidiados
La hora crucial te revelará por qué el destino te habrá de llamar
La decisión te enfrentará ante lo imposible
Y entonces sabrás hasta dónde podrás rechazarlo todo
Incluyendo contra tu voluntad
Porque llegado el momento, al evocar el ensueño que fue tu futuro
Tu furia quebrantará el clamor de los que igual creyeron
Y no importa, no hagas caso
Que este propósito se repite
Porque aún no sabes donde muere el valiente
Que no te extrañen mis palabras
¡Que es menester morir valiente!
Para llegar a ser grande
Cuando eres grande
Eres consciente de lo que puede hacer una palabra
De lo contundente que es una sonrisa
Que la soledad es momentánea
Porque en el camino encuentras
Personas que creyeron que pasaron
Por lo mismo que tú.
Cuando eres grande
No quieres que pase el tiempo
Detienes a la Luna en tus ojos
Y haces fuerza con quienes llevan en el corazón
Dolores y alegrías.
Cuando eres grande
Una canción te puede elevar al cielo
Un sueño pendiente te recuerda por qué estás vivo
No tienes prisa para probar de lo mejor de la vida
Ni pierdes instantes valiosos
En quienes aún no han aprendido a ser felices.
Cuando eres grande
Tus manos se estrechan con confianza
Quieres a los que han peleado mucho
Y siguen peleando
Porque te recuerdan a ti.
Cuando eres grande
Das lo mejor de ti sin pedir nada a cambio
Sabes que la vida se trata de dar
En un entorno donde la paciencia se convierte en paz
Donde tu equilibrio del día a día se sincera
Y no tienes temor en decir que eres un ser humano.
Porque cuando eres grande
Sigues siendo ese niño que interrogaba a la vida
Enérgico y vehemente
Que anhela correr por horas de horas
Escribir un poema que no sea complejo
Y dejarte llenar por los que te quieren y quieren ser queridos
Que no es fácil llegar a ser grande
Pero todos llegamos
Llegamos un día,
A ser grandes.
Si de la vida quieres hablar
Dijo el hombre determinado:
“mi propósito es el horizonte”
Dijo el hombre necio:
“yo cambiaré al mundo”
Dijo el hombre optimista:
“nada es imposible”
El hombre sabio calló
Contemplándolos
Hasta que un niño habló y les preguntó
A todos los presentes:
“¿y dónde está la verdad?”
Y el hombre determinado, el necio
El optimista y el sabio se dieron media vuelta
Y jugaron barajas
En un perpetuo silencio…

ANTES DE DECIR ADIÓS


Todos hemos corrido a toda velocidad
Antes de la última vez
Todos hemos orado una sola vez
Con la intensidad del que cree
Y no quiere renunciar
Todos habíamos escritos numerosas cartas
Casi siempre incoherentes
Llenas de palabras difíciles de entender
Todos habíamos soñado
Todos conocimos la felicidad
Y lo que ésta nos quitó
Alguna vez fue todo puro
Como el silencio donde las palabras perfectas
No estaban, ausentes.
Hemos detestado la libertad
El paseo por calles solitarias.
El poema que a rabiar escribimos
También fue de todos
Porque todos perdimos la cabeza
Y fue nuestro verbo
Un universo de promesas
Como el canto que perdura
De igual manera, para todos
Las heridas se han cerrado
Con la violencia del tiempo que atrapa
Para dejar atrás lo que se anduvo
De la mano de quien mencionó
Por vez primera: te amo

Esencia

El venerable maestro que lo sabe todo Fue generoso y habló sobre el tiempo. ¿Será lo mismo un instante común Al instante definitivo, Donde la muerte cercana Revela el saber de los guerreros Para su gloria y el asombro De quienes anhelan verdades absolutas E inmutables?
¿Dónde descansan los ojos Del sediento de vida, Que ignorante se encamina Sobre el destino común a todos, Sin advertir el final de los necios? ¿Es su interrogante mayor A la fuerza del azar, Donde ha de librar En violenta estancia Lo que el propósito desespere Cuando contemple sereno Hacia atrás lo recorrido? El venerable maestro que lo sabe todo Fue generoso y hablo sobre el tiempo: “Anhela el instante que revela todo, Anhela con fuerza Tu interpretación”
Y fue el atardecer que no es igual para todos Y fue la noche, donde moran los dignos Fueron los ojos los que interpretan el orgullo Fue la quietud que en templanza Dominó al impulso, hasta saber del silencio. Hasta saber del silencio.

MI RAZÓN DE SER

Quiero el canto más vibrante, la emoción madura, la sensación perfecta. No quiero volver a entender a Cioran ni abdicar al final como Borges deseando recorrer un camino apartado por la erudición para hallar placer en lo mínimo y simple. No quiero un canto lastimero como Vallejo ni llegar a los excesos de Bukowski para creer que así se puede ser feliz. No quiero entrar en los paraísos artificiales de Baudelaire para ver el mundo distinto ni renunciar a la poesía como Rimbaud, ¡Quiero ser poeta por siempre! Quiero ser humano pero no como lo plantea Sartre. Quiero exaltarme a mí mismo sin copiar las líneas de Whitman.
No quiero sentir la hora grave de Rilke ni volver a escuchar el never more de Poe. No quiero el destino de Wilde para brillar como un genio en medio del infortunio. Quiero la antípoda literaria de Mc Cullers Seguir mis huellas solo para mí sin llegar a ser un Zorba tampoco un lobo estepario más ¡Quiero mis propios versos…! ¡Quiero vivir!

ARS POÉTICA

Donde descanse el sol Agitados y bravos no triunfará el hastío Donde descanse el propósito Brillará el aliento con un vigor incesante No podrán las horas Abatir el ensueño, lo maravilloso No podrán las voces negras Adueñarse del destino En el momento decisivo Donde descanse el sol El mejor de los cantos ha de exaltarnos Donde revienten los pulmones Donde la locura no exista Donde la noche sea propicia Para todos los rituales Para todos los encuentros Dijo el hombre justo: ¿Qué saber es éste Que derrota al hombre
Y lo conduce al absurdo En medio del aburrimiento? Dijo el hombre santo: ¿Qué arcas miserables Se cerraron cuando el sediento Se hizo subversivo Y el poderoso La faz de lo envilecido? Dijo el poeta antes de terminar su canto: Donde descanse el sol No podrán las horas Ni las voces tercas Cegar las primaveras Donde el hombre renace Donde el hombre muere Con los ojos fijos al poniente ¿Será suficiente todo el mundo? ¿Cuántos hombres se requieren Para vencer a un solo hombre? ¿Será suficiente todo el mundo? Y el poeta escribió el final de todos sus versos Y sonriente de su nuevo saber Exclamó con certeza un NO Un rotundo NO invencible

Comentar este post