LA DIVISIÓN DEFINITIVA

Publicado en por Julio Mauricio Pacheco Polanco

 

Y fue así que el amor fue usado para destruir a los hombres. En otros tiempos el amor era más que pasión o poemas. Era el sentido de la vida para los que entendieron qué era existir, cuál era la razón para todo este transcurrir donde no sabemos quiénes somos.

Maldonado queda a 10 minutos aproximadamente, según en qué se vaya y a qué velocidad de Punta del Este, yo nací en Montevideo, pero me siento más “fernandina”. Espera, lo dices por el Rey Fernando VI, sí, por él, quería adueñarse de todo, de la bahía y de la isla. Bueno, pensé como alguna vez dijo Borges, que Argentina no tenía el peso del pasado prehispánico ni de la colonia española, como sí lo tienen Lima y Ciudad de México. Borges habló por los argentinos, no por los uruguayos. Eso veo, la tradición es un alma diferente en cada región del mundo, es como aprender a hablar en otro idioma y entender que uno podía tener más almas, cada idioma es un alma a conocer. ¿Eso lo dijo también Borges?, no, lo acabo de pensar hace un momento. Me quedé en silencio. Pensé, ¿y si llega a tener tanta confianza conmigo hasta yo ser vulnerable? No, no lo creo, ambos somos lo suficientemente adultos como para partir en cualquier momento, cuando sepamos que el final es inevitable, pero en ese momento recordé algunas prédicas de los Islamitas. En alguna parte del mundo en la guerra de poder, los hombres de ese lugar, habían ganado la guerra a las mujeres. Repasaba mentalmente las fotos de las integrantes de generaciones anteriores, de cuando no usaban Burka antes de salir de sus casas, sobre todo las más extremas, las que cubren el rostro inclusive, llamado chador. Qué pasó en ese entonces. Por qué el musulmán sometió a la mujer de tal manera si en los 70 ellas usaban faldas que cubrían los muslos y podían ir a la universidad o hacer cualquier tipo de trabajo donde fueran ingenieras, arquitectas o directoras de empresas. Lo cierto es que orientaron al género femenino a ser formadas y educadas para ser madres y de esa forma ser el pilar de la familia.

No por ello, por el trato patriarcal de los musulmanes hacia la mujer y su sociedad, recalcan en el hecho que el hombre es superior a la mujer en todos los sentidos, escrito así en El Corán.

La sumisión en el sexo, pensé en ello. ¿La mujer tiene fantasías de sumisión?, o solo he estado rodeado por mujeres que buscaban protección, seguridad, virilidad, dominio sobre todo y mucha experiencia. ¿Ese es mi patrón en el amor?, no lo creo, los musulmanes violan a mujeres en Suecia y las explicaciones son descabelladas: “ellos vienen de otra cultura”.

El amor, el amor en estos tiempos por parte de las feministas es destruir al hombre, elegir a la más peligrosa para el más masculino, desequilibrar todo su mundo interior, hacerlo perder su norte, dejarlo a la deriva entre prostitutas y alcohol. Eso es el amor en estos tiempos. Una ruleta rusa donde nadie sabe cómo terminará la vida, mejor dicho, una seria advertencia: “el primero que se enamora, pierde”.

Así que llovió el año pasado todo febrero en Maldonado. Sí Escritor, hubo temporales, pero qué, noto todo distinto aquí, me sorprende que no llueva en este lado de las costas de Perú. No, aquí rara vez llueve en verano. ¿Y si de pronto se convierte en mi enemiga? Sé que las mujeres cuando se enamoran, nunca olvidan, a pesar de ya no estar enamoradas. Sé también que ninguna relación termina bien, solo las relaciones superficiales terminan bien. ¿Debía considerarla como a una potencial enemiga a futuro? ¿Debía enseñarle mi manera de amar?

Europa ha sido invadida por islamitas, y como me comentara hace años el V:. M:., están llamados a ser “la clase”. Los varones musulmanes son la fantasía de amor de las mujeres europeas en un porcentaje considerable. Las feministas reaccionaron ante esto, la guerra se desató. Millones de mujeres están luchando ahora mismo ante esta inminente amenaza: el poder total de los seguidores de un Alá donde están convencidos que la mujer es inferior a nosotros y que su razón de ser somos nosotros los hombres. El amor entró a los campos de batalla de una manera diferente. Ahora debían destruir a los machos alfa, esto iba más allá del honor, más allá de la supervivencia, era un luchar contra el temor de ser paseadas desnudas por las calles principales de París, con cadenas y collares en los cuellos, dirigidas de la mano de algún magnate árabe. Lo peor de todo, es que ellas saben que lo harían todo, por amor.

Sorbí mi limonada, tomé un largo aliento, el fresco de la tarde me permitió encender un tabaco. Observé a la mujer que tenía en frente mío que me hablaba de Maldonado. Sabía que un día tendría que irse, que no estaría todo el tiempo en Perú. En ese momento me di cuenta que yo era un hombre demasiado frío, que sin bien podía brindar buen sexo, sexo inolvidable e irresistible, estaba preparado para todo tipo de ausencia, para las peores soledades.

Lo sé, qué le pregunté cuando ella rompió mi mutismo, dejándome la certeza que supo qué pensaba en ese momento. Sé que crees que viviré para siempre en tus sentimientos. Calé mi tabaco y me dije, esta mujer ya me conoce en tan poco tiempo, ¡bah! , es otra de esas frases hechas y que ha sido dicha muchas veces a otros hombres.

En todo caso, me quedaban las limonadas, los tabacos, y por supuesto, La Literatura. Era una guerra tentadora. Decidí no tener miedo y dejarme llevar.

 

Julio Mauricio Pacheco Polanco

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