LA MUSA QUE ME HIZO ESCRIBIR

Publicado en por Julio Mauricio Pacheco Polanco

 

 

Pasó tanto tiempo,

Mira que ahora estoy releyendo tu carta,

Algunos poemas que casualmente encontré entre mis escritos

El olor de esas hojas que me parecen detenidas ante el reloj.

Pienso en aquel muchacho que fui

Sentado desde el peñón

Contemplando el mar.

Apenas eras una muchacha de senos firmes

Muchas pláticas donde ambos éramos inocentes.

Tú no sabías contra qué estaba luchando,

Yo no sabía de tus temores.

Pasó tanto tiempo,

Ahora somos tan diferentes

La callecita donde quedaba tu casa ha cambiado tanto

Ya nada es igual

Creciste para un mundo que no es el mío

Como aquella mañana cuando me dijiste: ¿te llevo?

Quizá fue la última vez que nos vimos

Nuestro último chance para intentar lo que por cobardía no intentamos.

Otras muchachas se llevaron lo mejor de mí

Alguien te hizo suya mientras preguntabas si eso era amor.

El amor debía ser más fuerte,

Siempre pensé ello,

Mientras huelo tus cartas

Es el olor del pasado, de muchos años

Cuando las primaveras eran promesas

¿Me perdonarás por no haberte rescatado de este mundo?

Hice todo lo posible por salvarme

Créeme que apenas podía conmigo

Como aquella noche cuando leíste mis poemas

Y me esperaste hasta la madrugada

Sentada en la puerta de tu casa

Tratando de entender por qué escribía así.

Nuestras manos casi se tocaron alguna vez.

Yo marché por la calle sin retorno

Y por otro lado mi vida se fue en busca de saber por qué.

Ahora estoy cercano a mi norte

Y no dejo de pensar en lo que escribiste.

Me pregunto cómo habría sido tenerte ahora a mi lado.

Sí, sé que es vano especular sobre lo que fue probable

Sé que es vano escribir sobre lo que pudo ser,

Porque no estuve cuando más me necesitaste

Antes de convertirte en lo que son casi todas las personas.

Mucho descreimiento y desconfianza

Claro que te entiendo cuando dices que la vida es dura

Alguien me ha dicho que aún caminas sola

Que cambiaste definitivamente

Que ante ello nada pude hacer,

Ahora hay en tu corazón rastros de amores malignos.

Aprendiste a amar de otra manera.

Eras alguien que estaba en el borde siempre

Ya no eres la muchacha de 15 años que me hizo escribir tanto,

Ahora eres la mujer que ama a otras mujeres,

Leo tus cartas,

Lo siento.

 

Julio Mauricio Pacheco Polanco

Poeta

 

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