LOS AMOS DEL MUNDO

Publicado en por Julio Mauricio Pacheco Polanco

 

Son otros Mauricio. ¿Sabes que hay islas privadas, donde no se puede violar las cartas náuticas, donde el acceso es negado? Son ciudades donde están los que se adueñaron de este mundo, los que se divierten con nosotros. La tecnología que nos llevan es abismal. Lo saben todo de nosotros. ¿Los Rothschlid, Los Rockefeller?, no poeta, ellos no son los dueños del mundo, tendrán la banca mundial para ellos, pero los verdaderos amos del mundo, no son ellos. ¿Alguna especie alienígena que convive con nosotros? Tampoco, tan humanos como nosotros, solo que más evolucionados de lo que podamos creer o concebir. Todos los mandatarios en este mundo tienen rabo de paja, son títeres a los cuales se les puede manejar. Te pondré el ejemplo de Donald Trump y los videos donde supuestamente está en un hotel ruso con varias prostitutas. Así extorsionan a todos. Nadie se escapó de ellos. Nadie llega al poder sin que acaso tenga la aprobación de ellos. Las religiones con las cuales cuenta el mundo occidental y oriental, han sido aprobadas por ellos. Todos los grandes héroes militares, todos los personajes que hicieron época y quisieron mejorar este mundo, todos, sin excepción, no llegaron a decir todo lo que debían decir. El silencio es inmenso, más de lo que puedas imaginar. Si ellos son los que deciden qué tipo de pensamiento debe ser el de cada generación, si acaso deliberan sin ningún tipo de arrepentimiento las guerras, si ponen y deponen a Presidentes de cualquier país, desde las potencias hasta los tercermundistas, si la medicina está en sus manos, sea como la ciencia y todo el conocimiento que es del ser humano, en poder de ellos está. Los artistas Mauricio, los artistas fueron esos simpáticos locos que ignoraron muchas cosas del mundo, de la realidad, y se dedicaron a inventar el mundo donde todos quisimos ser libres, pero a ellos también los derrotaron. Nadie ha escapado a su poder, ni las estrellas de cine, ni las leyendas de la música, ni los hombres más rudos y fuertes que son leyendas urbanas. Las drogas, el alcohol, la corrupción, Mauricio, todo está confabulado para destruir al hombre, para hacerlo sentir nada. No sé en qué libro leí que Dios y el Diablo son la misma persona, te diré que ellos instauraron estas ideas en nuestra mente asociándolas con emociones fuertes que necesitaban una explicación, le pusieron simplemente nombre al miedo, a la desesperación, a la necesidad de explicar esta existencia. Todo el mundo habla de un nuevo orden, que el mundo está cambiando. Los jóvenes se han vuelvo simpatizantes de las diversas opciones sexuales que no podría enumerarte, porque son muchas, los textos bíblicos de Sodoma y Gomorra hasta las explicaciones de Freud pasando por la necesidad del Patriarcado de Lacan, todo eso, desde un Nietzsche loco hasta un Hitler inefable, increíble para una cultura tan vieja como la europea, todo, todo fue respaldado por ellos.

Recordé algunos textos de Romain Rolland cuando hablaba de los verdaderos amos del mundo quien vivió la Primera Guerra Mundial y en sus postrimerías la Segunda Guerra Mundial. Recordé El diario de Ana Frank. Me remonté a la época de la Santa Inquisición, fui más atrás, pasando por los Césares hasta los griegos, hasta donde estuvieron los indoeuropeos, más allá, en la ciudad prohibida de Pekin, lo inexplicable de las pirámides, todos los antiguos dioses hasta el hombre que no salía aún de la caverna, esos homínidos dotados de su único don: la curiosidad, la madre de la sabiduría hasta hoy, y me fui hasta la noche de los tiempos. Tantos génesis como religiones y dioses. Tanto desconocimiento de lo que somos en realidad. ¿Se trata entonces solo de hacer dinero?, ¿para eso hemos venido al mundo?

Buena pregunta Mauricio, ¿sabes que los grandes filósofos han muerto a pesar de haber sido hombres de sabiduría y conocimiento inagotable sin haber hallado la más elemental respuesta a su razón de ser?, cuál, le pregunté al V:. M:. Es lógico Mauricio, un hombre que tiene la respuesta sobre sí mismo por sobre todo lo infinito, es un hombre que ha abierto la única puerta que necesitamos para saber quiénes somos dentro del universo, ¡la respuesta al saber para qué hemos venido a este mundo! Ningún hombre la alcanzó Mauricio, ninguno. Los verdaderos libros, ah, sí, los verdaderos libros, los que nos dice la historia que fueron quemados, los secretos de la ciencia, las lecturas de los astros desde antes que el hombre saliera al espacio, la inteligencia necesaria para esos cálculos, para ir hacia el más allá. Todos morimos Mauricio, ¿sabes qué es lo más triste?, morir sin saber para qué se vivió. El dinero no lo compensa todo. El sexo, toda una vida entregada al sexo poeta es como bien se le llama: polvo, mejor dicho, algo que se desvanece en el aire, hasta dispersarse y ser nada, como si nunca hubiera ocurrido. El gozo del ser humano es así de extraño, a más placer, más rápido la vida se va, pero al llegar a la muerte, ¿cómo enfrentamos lo desconocido? Le interrumpí entonces y le hablé de los fundamentalistas. Ah, ése es el daño que se nos ha hecho a todos: somos alienables. ¡Carajo, nadie nació libre aquí en este mundo!

 

Julio Mauricio Pacheco Polanco

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