EL ESCRITOR Y EL SISTEMA

Publicado en por Julio Mauricio Pacheco Polanco

 

Señor Escritor, debe entender que el sistema está hecho con fines corruptos, que todas las leyes que le sostienen desde sus Constituciones, fueron promulgadas para que los que gobiernen puedan robar impunemente. No hay sorpresas en este sistema, nada es dejado al azar, nadie aparece en este orden si es que acaso ya no ha negociado con los que lo controlan, sea desde la Prensa o desde El Gobierno. Déjame decirle Señor Escritor que ni los terroristas escaparon a este engranaje donde millones de personas nunca preguntan por qué, o para qué, simplemente obedecen. ¿No es por ello inútil leer en un país donde hasta los escritores mienten?

Sorbí del vaso la KR helada mientras le pedía a los de la mesa continua si podían dejar de calar esos tabacos ya que me fastidiaba su olor. Lo hicieron amablemente pidiendo las disculpas del caso. No somos fumadores, recién hemos llegado a la ciudad, somos de Argentina y nos sentíamos un poco nerviosos. Ok, no tienen por qué estarlo, aquí los extranjeros son bien tratados, que tengan buenas tardes dije mientras retornaba al diálogo con el abogado.

Nunca te harán caso Mauricio, para que te lean y tus libros sean reseñados en diarios como El Comercio, o te hagan entrevistas en RPP o Canal N, debes ser un Escritor que se sujete a lo que el orden quiere. En otros términos: no quieren sorpresas. ¿Pero cómo podría sorprenderles mi estimado doctor? Debes ser como ellos, similar, parecido en el discurso. Hasta el periodista que más acusa en este país tiene permiso para hacerlo. ¿Te refieres a César Hildebrant cuando trabajó para  ese diario cuyo dueño estaba preso por delitos de corrupción? Sí, hasta él. Como te reitero, aquí nada escapa a los libretos que todos se saben de memoria. La moza se acercó mientras dejaba sobre la mesa ese suculento chupe de camarones a la vez que yo observaba la Catedral de una ciudad donde los Poetas eran revolucionarios, bueno, al menos eso fue así en los 50’s. Ahora cualquier cosa podía ser llamada poesía. ¿Me trae más hielo por favor?, le pedí amablemente a la mujer de delantal y mandil blanco, de ojos muy claros, acento en el español francés, y el cabello rubio, intensamente rubio. Hasta ellas saben qué deben y no deben hacer. ¿Te refieres a las dueñas del local? Me refiero a todo aquel que maneje dinero y sirva de comercio para nuestra economía, desde los informales, hasta los cafés como éste donde solo viene gente pudiente. Veas por donde veas, el neo liberalismo es un sistema perfecto para que los ricos roben más a los estados y sean más ricos ellos. Claro, te dirán que sus gobernantes podrán sacar de la pobreza a quienes viven en condiciones precarias, que para eso existe el populismo, es decir, las dádivas dadas en los comedores populares, el vaso de leche, las becas para los alumnos en las universidades que vienen no solo del Estado sino también auspiciadas por las minas, todo, todo, mi estimado Escritor, fue diseñado para que la gente próspera sea la que tenga capacidad de decisión al momento de llegar a las urnas. Mientras esa gente esté contenta, el Gobierno estará asegurado. A los pobres se les da de comer, se les regala casas prefabricadas o créditos simbólicos para tenerlas. Pero nadie debe preguntar, nadie debe cuestionar, todos deben obedecer, ¿no es eso una gran contradicción con nuestra educación?, y repiten el discurso de siempre, que el Perú saldrá adelante cuando mejore nuestra educación. Es la patraña estimado Poeta. Tú decides de qué lado estar, porque si vas a hacer la resistencia, te diré que quienes resisten, tienen sus intereses, quieren parte de esa repartija donde unos comen caviar y otros langostinos en El Caribe, pero si sigues escribiendo desde tu soledad, por más que perseveres, nadie te leerá, recuerda que los premios literarios son otras formas de comprar el pensamiento de los autores. En los colegios y las universidades leen a los rebeldes, pero a ti no te leerán nunca, porque no bebes ni consumes drogas, y esa rebeldía no es la que busca el sistema. Lo peor de todo en tu caso estimado Mauricio, es que no te interesa entrar en la política ni mucho menos llevarle el amén a esos editores que nunca explican de dónde sacan tanto dinero para sus publicaciones a pesar de saber ambos que nadie compra libros de más de 500 páginas de autores aburridos.

Me dispuse a servirme algunos camarones mientras los empezaba a pelar con mis dedos hasta que mi amigo abogado me dijo; ¿entonces qué harás? La carne blanca del camarón dilató mis pupilas hasta aclarar mis ojos. Subí la mirada y le dije a mi amigo: yo soy un color extraño, raro de hallar en el universo, alguien debe estar buscándome para completar el cuadro que pinta, lo más seguro es que ese hombre o esa mujer aún no haya nacido, o lo peor, es que ya esté muerto, y nunca nos hayamos conocido. ¿Nos servimos? Buen provecho Poeta. A la salud de mi buen recaudo, servido, doctor.

 

Julio Mauricio Pacheco Polanco

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