UNA TERCERA GUERRA MUNDIAL LLAMADA ODEBRECHT

Publicado en por Julio Mauricio Pacheco Polanco

 

Y saltó la pus y para todos lados, salpicando a justos e inocentes. Éste es el sistema del cual muchos demócratas se jactan, un sistema que fue hecho para que la corrupción a gran escala quede impune, para que los políticos y su clase gobernante saqueen al Perú a sus anchas y nunca les pase nada. Pero que miedito te da de solo saber que se sabrán todos los nombres de quienes robaron a nuestro país, porque sabes que están empezando a caer los peces gordos, y de allí no se libra ni el santo que protege la puerta de tu casa ni el hombre que pagó al Director de ese colegio, para que su hijo que faltó todo un semestre, terminara la secundaria y postulara así a la universidad como si nada hubiera pasado.

Es que esto está en todas partes, desde periodistas representados como la reserva moral, hasta el hombre que maneja una combi y le pasa su billete celeste al policía para que no le ponga su papeleta. Todos se jodieron es el clamor de los más pobres, de los que realmente sienten sudar la camiseta del Perú y siempre pierden.

Es que nadie pensó que un gigante como Marcelo Odebrecht caería y terminaría cantando como el mejor de los canarios, con un tono que desajustó la tranquilidad de esos burgueses que con valija diplomática se llevaban y traían dinero a montones, libres de cualquier sospecha o duda, tela de juicio que mancillara sus honorables y bien olientes apellidos. Porque a esta hora está temblando casi todo el país porque esta red de corrupción empieza en expresidentes y termina en el hombre más humilde que entregaba sobres con dinero a cambio de monedas sucias que llegaban a los 5 soles.

Es el sistema, un sistema que alentó hasta ahora a los pendejos, a los que se creyeron muy astutos, los que te miraron la cara de lorna y pagaron a los catedráticos para aprobar exámenes en la universidad y ahora hablan del por qué la educación debe salvar al país, un discurso muy reiterado y falso, tan falso como la ética aprendida en las universidades donde por cierto no existen Comisiones de Ética.

¿Qué hacer entonces?, ¿cómo cambiar este mal lacerante que está en el seno de nuestra sociedad y pudre al país entero?

Hasta el momento todos mienten mientras puedan, todos se escudan y se hacen los indignados, los que reclaman la hoguera para los corruptos, escribo: mientras puedan, porque sabemos bien que la madeja se sigue deshilvanando y tiene largo trecho por recorrer, y todo pareciera señalar que de esta nadie se salva.

¿Es acaso justicia divina?, o es una inminente tercera guerra mundial, que se libra en Latinoamérica, donde todos se miran las caras, desde funcionarios con cargos relevantes hasta ex políticos y personajes que se jactaron de moralistas y ahora ponen sus barbas en remojo para ver qué cara darán al juez, cuando sean llamados para ser juzgados por un delito que se ha viralizado e involucra a todo aquel que hizo dinero de la noche a la mañana pensando que nunca sería atrapado por la Ley.

Me gustaría ser optimista y decir que éste es el momento del gran cambio que esperó nuestra sociedad peruana para salir adelante, para ser un gran país, mas en todo lo que he escrito solo he herido las susceptibilidades de quienes están aterrorizados por las serias denuncias que se vienen, porque aquí nadie se salva, ni tú que estás fumando tu tronchito por tanta ansiedad, ni tú que te fuiste a Suiza para que la justicia no te alcance, ni tú que ahora no sabes cómo explicar los millones que tienes debajo del colchón, ni tú que has lavado más dinero que el presupuesto de la alcaldía, ni tú que acabas de echar doble llave a tu portón y has decidido no salir de tu casa nunca más, porque has entrado en paranoia, y sientes que el policía que pasa por tu casa en moto o auto, está tras de ti, cuando toca esa bocina, cuando recuerdas la cara del brigadier, cuando recuerdas que un gigante ha caído con la suficiente fortuna para liberar de la pobreza mundial por varias generaciones a todo el mundo y que tú no eres nadie, no eres un intocable, solo alguien simplón que arrastra pecaditos de corrupto con tu contador ante la SUNAT, mientras los que ejercieron el poder generan pánico en el gobierno y, todo apunta a una tercera guerra mundial, televisada en vivo por todas las señales informativas, para consuelo de los tontos y locos, los que no sabíamos cómo funcionaba este sistema y terminamos por ser, los patitos feos.

 

Julio Mauricio Pacheco Polanco

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