EL ADAGIO DE LA PASIÓN

Publicado en por Julio Mauricio Pacheco Polanco

 

Tienes que entender la magnitud de lo intenso,

En tu largo recorrer, no dejes que la pasión te abandone,

Palpita con fuerza en cada paso y sé una marcha sonora,

Acude a las montañas para saber del silencio

Pierde tu mirada en el horizonte del desierto del Sol,

Podrás leer los libros que desees,

Podrás buscar un maestro,

Hasta que seas el maestro,

Hasta que tu razón de ser esté esclarecida.

Palpita el propósito con más fuerza en ti,

Haz que permanezca el verbo que se tensa en el músculo del brazo que no cede,

Si pudieras cantar la canción de los hombres

Y en tu canto, conmovieras a gigantes, reyes y todo aquel que te pueda oír,

Si cruzara tu voz abriendo océanos en complacencia

Limpiando cielos donde Dios te atendiera

Y fueras una sola oración con la humanidad,

Te diré mi amigo que tu camino es el anhelado

Preparado para la noche de los festejos

No te adelantaré todo lo que vivirás,

Solo recuerda que en tu largo recorrer,

No dejes que la pasión te abandone,

¡La vehemencia de los años bisoños son estrellas que han caído a este mundo!

Por ello, eleva lo propuesto como las aves que parten y no piensan retornar.

Que tu universo sea éste, y aquí te encuentres para que sepas quién eres.

Te diré joven lector, no hay individuo pusilánime ante la vida,

Ésta es más fuerte que todo y ésta te hará vibrar cuando sea el momento,

Y sabrás de la pasión de los comunes, de todos,

De cuando conocimos la vida, en fulminante plenitud,

Cuando acudimos a nuestro encuentro

Cuando tus ojos detengan al tiempo,

Cuando entiendas para qué viniste a este mundo.

 

Julio Mauricio Pacheco Polanco

Poeta

 

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