EL ÁRBOL DE LA VIDA

Publicado en por Julio Mauricio Pacheco Polanco

Somos bioquímica y se dice, somos lo que comemos. Al descubrirse el fuego, el hombre empezó a comer la carne de los animales que cazaba, cocida, y esto permitió que el cerebro del homínido se desarrollase hasta hacerlo un hombre sabio u homo sapiens. En los orígenes de las civilizaciones, los cultos al árbol se relacionan a que son fecundos y tienen la virtud de volver a cobrar vida si se secasen, a esto le llamaron: Inmortalidad. La disertación siguiente habla justamente de ello, de la Inmortalidad y el cómo se explica que en el pasado, la creencia de hombres centenarios, vivieran muchos siglos, si acaso, en lo largo de la Historia Humana, hay conocimientos perdidos, que nos fueron comunes y que probablemente pocas personas en el mundo lo tengan, el de la Inmortalidad. Juzgue usted mismo.

 

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