EL HOMBRE COMPLETO

Publicado en por Julio Mauricio Pacheco Polanco

 

 

Ya lo haz hecho casi todo, no puede ser que un hombre haya vivido tanto, ufff, me he tomado la molestia para saber de ti, de tu actitud rebelde, de tu compromiso con la patria, de tu desprendimiento de la vida de manera pública cuando quisiste salvar al mundo, de cómo te has pronunciado por los medios de comunicación cuando la situación ha sido álgida. ¿Sabes que los periodistas tenemos un archivo de las personas que son como tú? Conoces a las mujeres y disfrutas de las que tú eliges sin que en ello ellas puedan reclamarte algo. Sabes qué mi estimado Escritor te falta por hacer, pues viajar. Otros ojos tendrás cuando vayas de ciudad en ciudad y descubras el mundo como solo se hace cuando ves el otro lado del cielo desde el otro hemisferio. Esas callecitas donde seguramente te preguntarás nuevamente por la historia que han hecho los hombres, los museos y las casas de los pensadores, poetas y escritores, los políticos y militares, la gente que querrá conocerte y que tú querrás saber de ellas para aprender lo que ya no tienes que aprender en esta ciudad. Podrás disfrutar de las muchachas que quieran saber de tu sabiduría, de tus libros, de las hazañas que has tenido en esta región. Eso es envidiable. Porque el libro que escribas desde el aprendizaje que te espera será lo que otros autores quisieran haber escrito siempre. Pasaste los mejores años de tu vida leyendo y queriendo cambiar lo que a tu criterio está mal en nuestra sociedad. Aprendiste a distinguir a los sabios a quienes sin orgullo alguno les escuchas, de esos perdedores que vendieron su alma en una barata de esas tantas donde los hombres pierden su integridad y se saben sin valía. No fue nunca tu intención hacer fortuna porque sabes bien que tu ambición te hizo incorruptible, que aprendiste a darle más valor a tu obra que a seguir el destino que siguen las demás personas. Te has sensibilizado de tal manera que podrás conmoverte y apreciar en su verdadera magnitud las maravillas que a tu paso encuentres. No irás a recorrer el mundo como lo hacen otras personas, cometiendo delitos, buscando cómo ganarse la vida, quebrantando el orden establecido donde nunca entendieron que son embajadores de un país llamado Perú y que está muy venido a menos por los que nos representan en el extranjero. Tendrás la oportunidad de entender al ser humano desde otras latitudes donde no querrás cambiar nada. Tu respeto a la persona es tu valía y, tu interés por querer entender al otro te dará bastantes noches donde escribas historias increíbles que no llegan a este lado del mundo y que anhelamos conocer. Por qué pues no tendrías que haberle hecho caso a tu padre cuando te dijo: este trabajo de oficina no es para ti, tú eres un intelectual que no necesita ganarse la vida y pasar por esta rutina donde no se vive, tu madre y yo te dimos vida para que escribas, no para que uses terno y corbata y sobrelleves la vida miserable de los que no tienen talento y tienen que dedicarse a hacer lo que no está destinado para ti

: trabajar. Qué lindos padres Mauricio, naciste a buen recaudo, con una vida asegurada, sin preocupaciones por el mañana, con el amor ya superado como experiencia desde la convivencia, dueño de la soledad que miles de autores quisieran tener para poder escribir diariamente. Las horas que se te han otorgado para que escribas son las horas de los que no hemos vivido todo lo que tú vives. A veces en un solo párrafo la vida está resuelta al ser leída. Tú eres un hombre resuelto, alguien que se alcanzó en su momento, ¿sabes que pocas personas en este mundo llegaron a encontrarse hasta saber de qué son capaces de hacer cuando están totalmente solos en el mundo? Entonces dime señor escritor, qué harás cuando al abrir las ventanas para que el sol entre, lo veas salir por otro lado y a tu lado una muchacha que se tomó la molestia de estudiar hispanística te llame para volver a hacer el amor. Si no lo sabes, para conocimiento público, cada generación, de manera muy diferente, para circunstancias diferentes, donde lo que tenga que ser escrito sea diferente, elige a sus intelectuales o referentes, en este caso, como el tuyo, la Literatura, porque escritorcillos abundan y pasan rápido al olvido, mas tu constancia que tantos celos y envidias despiertan es lo que te hace más grande. Porque aquí, no te queda más nada por hacer ni conocer. Si te digo esto, es porque desde tu vigor y buena salud, te veo recorriendo el mundo de la mano de muchachitas de diferentes universidades que gustosas querrán compartir contigo sus costumbres e historia de cada pueblo por donde te lleven y si acaso las ciudades desde donde de manera anónima, sin querer llamar la atención para tener fama, te sientes en la silla de un café, que quede al lado de un río, para escribir lo que aún no está escrito, sin que necesariamente tengas que trabajar como docente universitario ni querer formar parte de la socialité por formar parte solo de los que gozan de la soberanía absoluta, y acaso su afán no es salir en las portadas de las grandes revistas ni estar siempre en los medios de comunicación, entiendes que tu tiempo es muy preciado y valioso, que solo debe ser abocado para la literatura y el sexo, desde el testimonio donde nos enseñes qué es la libertad, qué es ser un hombre exento de anhelos banales o ambiciones propias de los que aún no entienden qué es la vida, y que tú desde tu experiencia extrema, reivindiques a los poetas, los que vieron el mundo tal cual como es y se internaron en medio de éste para ser dichosos y felices, como es en tu caso, ¿no serías la expresión perfecta que responda a lo que nadie ha resuelto cuando se habló siempre del destino y cómo vivir?

 

Julio Mauricio Pacheco Polanco

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