EL HOMBRE QUE NO PODÍA CONTROLAR SUS PENSAMIENTOS PARTE III

Publicado en por Julio Mauricio Pacheco Polanco

 

 

Obviamente que el paciente le dirá al psiquiatra que no está imaginando nada y que no está loco, pero el miedo sentido será tan mayor que aceptará los medicamentos dentro de una confusión donde no sabrá qué hacer. Y esto es de pleno conocimiento del médico quien le dirá que una de las características del esquizofrénico es nunca aceptar que está loco, conllevando con ello a un conflicto mayor donde al volver a ser víctima del escarnio, no sabrá si debe defenderse o no la víctima, porque un especialista le ha dicho que está loco y que todo lo imagina, pero el escarnio estará presente, y lo sentido seguirá humillando y vulnerando sus derechos humanos y promoverá a más escarnios al ver los vulneradores que la víctima no se defiende, que pueden seguir violando la Ley en su burla constante ante alguien a quien le tipifican como loco y a quien a pleno derecho creen, tienen total libertad para burlarse de él.

A esto le llamamos: chivo expiatorio, y esto se practica en las universidades como en las comunidades donde se quiere aburrir a alguien o usarle como motivo de diversión sin considerar que es un ser humano la persona a la cual se le tortura.

Si el paciente en este caso se niega a seguir con el tratamiento y comienza a tener reacciones violentas, propias de quien está siendo violentado en su paz legítima, los médicos harán uso de la policía con certificaciones que la persona en mención o víctima, es un peligro para la sociedad y que debe ser internado, siendo la víctima sacada de su casa allanada, en contra de su voluntad, para ser internada en un psiquiátrico, para darle medicamentos donde perderá el habla y se le coaccionará a aceptar que está loco en base a medicamentos cada vez más fuertes, o terapias de electrochoques donde el paciente terminará muy confundido.

Está demás decir que cuando la víctima ha tomado consciencia de la vulneración de sus derechos humanos, habrá estudiado el Código Civil para defenderse sin saber que en vez de seguir porfiando con el psiquiatra que él no está loco, lo que debe hacer es acudir donde un abogado. Los psiquiatras le temen mucho a los abogados por saber que ellos infringen la Ley al socapar la violación de los derechos humanos de la persona.

El destino de aquellas personas que han aceptado el diagnóstico a la fuerza, para no ser internados

reiteradas veces hasta que se le convenza que está loco es de pronóstico lamentable. No podrán casarse ni tener hijos, mucho menos conseguir trabajo en ningún lugar, y tendrán un aprendizaje de vida donde defenderse como persona que es en sociedad, será una experiencia llena de reacciones pesimistas. Se le han violado sus derechos humanos desde donde sabe que ya no es una persona ante la Ley sino un Incapacitado, y se acostumbrará a ser motivo de burlas de quienes practicando la crueldad y la necesidad de burlarse de otras personas, vean en la víctima alguien a quien puedan someter a sus prácticas crueles de torturas psicológicas.

 

Continuará…

 

Julio Mauricio Pacheco Polanco

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