NOSTALGIA

Publicado en por Julio Mauricio Pacheco Polanco

 

 

Yo no pensé estos días, pero así debieron ser.

Llegué hasta mi entendimiento

Y en base a éste, entendí a las demás personas.

Hay un sueño detrás de las pupilas de cada quien

Una oración secreta donde se pide algo siempre,

La esperanza donde los libros descansan,

Las tardes de lluvia donde recordamos qué quisimos ser,

Esas páginas en blanco que tanto llené,

Este sentir que no es solo mío,

Las luchas que abracé y aún sigo abrazando,

Esos caminos solitarios por donde todos van,

La tristeza de los años que se marchan

La bravura donde el grito se alzaba constantemente,

La palabra que golpeaba a la realidad,

Y todo lo que un Poeta quiso tener

Para escribir otro mundo, desde un pasado

En el que el ideal del extremo que todos quieren sucedió,

Pero nadie soporta, en esos días cuando escribía con furia,

Cuando entendí más allá de mí,

Cuando en mi corazón latió todo un pueblo,

Cuando el verbo fue encarnado.

Yo que supe de días difíciles,

De noches donde era necesaria la ausente paz,

Que hallé en los versos del Poeta

Lo que hallaba mal en el mundo,

Cuando supe de los deberes,

Cuando entendí los derechos que debían ser asistidos,

Ahora que llueve, y veo que el camino áspero pasó

Sí, ese camino del desvarío, de la carencia de héroes,

De las soledades que nos son comunes a todos,

Recuerdo lo que transcurrió, entre culpas y aciertos,

Entre errores y traiciones,

Entre noches pobladas frente a mí

Y otra vez las calles solitarias,

Como cuando el poema fue declamado

En plena Plaza, y las muchachas saltaban coreando mi nombre,

Cuando las gradas de la Catedral fueron mi última trinchera

Cuando ya no había con quién insistir

Cuando el mundo se acababa en unos poemas

Que nadie ya podía leer,

Porque la vida se fue ganando uno a uno, a todos,

Y poco a poco, cada quien fue tomando otro rumbo

Entre otras lecturas y discursos,

Hace años, cuando las paredes del psiquiátrico pedían libertad

O cuando el amigo estuvo presente para también creer,

Cuando la universidad eran lecturas y diálogos,

Esa causa desde la que aprendimos la mayoría de razones

Para no rendirnos, para no ceder a los brazos del sistema,

Cuando el verso recitado fue apoteósico

Y se firmaban libros autografiados

Y las tardes eran de café y tabacos,

Y la ensoñación hablaba del país y las juventudes,

Esos años de rebeldía, antes de la calma

Del perdón personal necesario,

Hasta este ahora que me entiendo y no me culpo,

Por saber el camino que se recorre para ser vital,

Para sonreír al lado de una muchacha

Y en pleno abrazo, invadir la ciudad, calle a calle,

Desde la magia que lo compensa todo,

Es nostalgia, mientras llueve,

Como es el fuego que flama en mi cuerpo,

Las viejas canciones metaleras que aún están en mí,

El libro al cual se retorna necesariamente,

Y por supuesto, los versos,

Cuando el Poeta nos dice algo

Mientras en la ciudad llueve y hay alguien quien no tiene a dónde retornar,

O un anciano contempla desde la ventana,

El tiempo que se fue raudamente

Y el silencio son muchas voces hablando del pasado,

Del pasado que se quiso tener,

De las nostalgias que aparecen en las canas,

La verdad defendida, la justicia reclamada,

El sueño hecho manos en la mejor de las gestas,

Una promesa cumplida ante uno mismo,

Un poema al atardecer como éste,

Ante la nostalgia.

 

Julio Mauricio Pacheco Polanco

Poeta

 

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