RESISTENCIA

Publicado en por Julio Mauricio Pacheco Polanco

 

Por qué tendría mi palabra

Que mencionar los horrores que todos conocemos

Justo en la noche donde muchos perdieron el nombre.

Ah, la esperanza es un veneno que consume los días de los tristes

Cuando fueron felices en otros años

Cuando ha vencido el tiempo al pasado

Y las agujas del reloj prometen la primavera que no llega.

Por qué tendría mi palabra

Lanzar anatemas cuando los inocentes aún son libres

Y otros cantan alegrías antes de saber de la sensatez

De las horas donde se aprende a soportar todo

Y el sueño, oh, el sueño, es solo un recuerdo nefasto

Que nos es común a todos hasta el amanecer.

Dice el Poeta que en sobriedad lo ha contemplado todo

Ha visto alguna vez, entre las gradas ascendentes del placer

Y las soledades donde no se sabe nada

Que las muchachas vírgenes le entregaron labios puros y sin conocimiento

Y que tras su búsqueda del templo, no halló el oro de la salvación

Ni el secreto de la piedra sagrada donde nadie muere,

De esos alientos donde se resistió hasta el final

Caminó este Poeta por calles donde nadie estuvo

Mientras buscaba los libros prohibidos que a pocos llegan

Y en su estar, revelaban el secreto de la buena amante

De la noche cuando ellas se peinan viendo a la Luna

Cuando el amor es algo aún no experimentado

Y los cuerpos llenos de ansiedad son rosarios contra el pecado y el deseo.

Por qué tendría entonces mi palabra ser fatua y egoísta,

¿No es cierto para conocimiento del que vive

Baste solo un aliento para estar contra lo temido

Y vuelvan las emociones de los valerosos y felices?

Por ello, en mi afán sincero, sin pretender destruir lo prometido

¿Por qué tendría que negarme a la tristeza?

Estos anocheceres donde debo entender

Todos nos es común, antes del nuevo día,

Cuando brille de nuevo el Sol.

 

Julio Mauricio Pacheco Polanco

Poeta

 

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