UN BRUJO LÍA UN TABACO BAJO UNA LUNA DE MARZO AUSENTE

Publicado en por Julio Mauricio Pacheco Polanco

 

 

Quizá la noche sean dos cuerpos desordenando todo un prado,

Un solitario leyendo un poema bajo la luz del candil

O una muchacha que peina sus cabellos rubios frente al espejo.

Quizá la noche sea alguien que debe resolverse

Una calle que nadie antes ha recorrido y todos temen

O el frío de los que solo tienen

como hogar las veredas.

Quizá la noche sean risas en un Music Hall

Homenajes donde los honores refuercen una voz

O una vena de donde empieza a salir sangre.

Para hablar de la noche y las ciudades pobladas

De las muchachas que solo quieren hacer el amor sin saber tu nombre

O las guitarras donde algo aún no dicho aún sea música,

Reitero, para hablar de la noche

Debes haber conocido la escarpada de la montaña donde fuiste libre

O violentado el esquema que todos solemnes respetan, a pesar de no quererlo,

Para hablar de la noche, tienes que haber sido como un millón de hombres

Y para hablar primero debes ser sabio y lleno de misterios.

Quizá la noche sean dos cuerpos destruyendo ciudades mientras se aman

Un poeta encontrando su voz hasta donde nace el cielo y las esperanzas

O quizás un solitario embriagándose por evasión.

Las tumbas tienen leyendas que pocos honran en ausencia

Las calles llevan el nombre de los masones

Y el mar es como un brujo que detiene todo mientras tu corazón late en el silencio.

Quizá la noche sea todo esto y nada,

Pocas personas saben qué es la noche,

Todos quieren saber qué es la noche,

Cuando el hombre teme el reino de lo oscuro

Y hay licencia para los adulterios y las labores rudas,

Una gruta con santos donde las velas son el sufrimiento de las mujeres

Que para hablar de la noche, prefiero volver al desierto

Sentarme y calar un tabaco, pensar en todas las contradicciones

Mientras aún recuerdo a los tigres detrás de la espesa vegetación

Cuando estuve loco

Y no di ni un paso hacia atrás.

 

Julio Mauricio Pacheco Polanco

Poeta

 

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