VERSOS PARA EL PEQUEÑO LECTOR

Publicado en por Julio Mauricio Pacheco Polanco

 

Y si a lo largo de tu recorrer

Te preguntases si encontraste lo que tanto buscaste

Si además de placeres comunes a todos

Algo más valioso estuviese tras tus propósitos

Y en ello las eurekas de los videntes hallaras

¿Podrías decirle al desvalido a quién acudir,

En las horas de la amargura

Cuando otra es la soledad en pleno desamparo?

Al ver los ojos miserables del mundo

En el hombre que está cansado y sin fe va por el mundo

Que los tesoros más anhelados no están entre palacios

Oro en cantidades y honores de prelados y reyes

Que son tan hombres como tú.

Yo te diría que renuncies a ello hasta que entiendas

Cuáles son las verdaderas riquezas a tener.

Yo te diría que vale más la tranquilidad compartida

Que la apoteosis de las guerras ganadas

Que solo terrores atraerán por la sed de venganzas sembradas.

Y si a lo largo de tu recorrer

Dios te preguntase qué llevas entre tus manos

Que vas tan contento como un niño

Y ávido de aventuras, vives la vida

Que los hombres poderosos buscan hasta ahora.

¿Podrías decirle al desvalido cuál es el misterio

Que en aromas agradables de tus libros predicas

Antes de rendirse y ceder a los brazos de un mundo

Donde todo es soledad y vileza?

¡Ah, tanto tiempo ha pasado y tendrá que pasar!,

Para que la última estrella te acompañe

En tu certeza alcanzada, cuando te sientas en plenitud vivo

Y sabedor de lo que los buscadores se afanan en hallar.

¡Oh, pequeño amigo!,

La vida es una bendición que debe ser entendida,

Por ello no apresures tu paso cuando estés lleno de confusiones

O cuando la desesperación venza en ti,

Alguien me habló de estas experiencias inevitables

Y también me advirtió de los finales inesperados

Para los justos que perseveraron con penas duras.

¡Oh, pequeño amigo!, cuando entiendas el a pesar de todo

Y al extender tus manos, el cielo esté sobre ti

Todo tendrá razón de ser y todo estará explicado

¿No será así la sonrisa de tu rostro al final,

Antes de decirnos adiós?,

Para llegar a donde no conocemos

Cuando se ha de partir

Y en el he vivido todo esté perdonado

Y por fin Dios entendido.

¿Te preguntarás ello mi pequeño amigo?

 

 

 

Julio Mauricio Pacheco Polanco

Poeta

 

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