EL HOMBRE QUE DERROTÓ A  MEDUSA

Publicado en por Julio Mauricio Pacheco Polanco

 

 

Sí, lo sé, fue una etapa y ya pasó.

¿Volvería a insistir con esa misma intensidad?,

No lo creo, el placer ahora para mí está tan de mano,

¿Era acaso solo ello, placer?,

Tal vez era placer mezclado con ingenuidad,

Ah, las brujas me han de odiar por lo que revele

Ella era un cuerpo en mis manos

Orgasmos que creía nunca se repetirían,

Pero el placer es largo y nunca deja de ser didáctico,

Sabiduría de los felices,

De los que ya no pertenecemos a una sola casa,

De pasos vagabundos donde no existe ya palabra como embrujo

Que pueda retenernos, hacernos creer en el para siempre.

¿Y cuál es el primer temor ante todo esto?

El que nadie más nos ame,

Pero ya, lo sé, fue solo una etapa,

O la sensación de haber sido estafado,

¡Bah!

Que las muchachas pelirrojas lo saben bien,

-entiéndase al oficio de las muchachas pelirrojas

cuando es necesaria la lujuria-

Después leer un buen libro,

Descansar mientras usted dirá: "¡Quién como usted!”,

Y sí, a tiempo me di cuenta que hablaba con las paredes, (yo)

Que no fue amor, solo ganas de tener sexo,

El miedo a que se quedara sola, (ellas)

La lucha contra el tiempo.

Cogí el libro, lo leí un par de veces, es un buen libro pensé,

¿Puedo escribir algo así?, me pregunté

Mientras la noche llegaba en tranquilidad,

No había a quien llamar para celar,

A esto le llamo estar en paz.

 

Julio Mauricio Pacheco Polanco

Poeta

 

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