NO

Publicado en por Julio Mauricio Pacheco Polanco

 

No señorita, usted podrá ser muy rubia y de ojos claros, muy rusa o eslava como se enorgullecen allí, con la arrogancia para creer que pueden casarse con un príncipe de la nobleza europea o en todo caso con un actor de Hollywood, pero sucede que yo ya no me enamoro ni de Afrofita, cosa que no quiera decir que si quiere hacer el amor conmigo, pues agradecido la complaceré hasta morir, pero de allí a algo más, a perder la cabeza por su sexo o renunciar a la Literatura, lo dudo bastante, en todo caso, no le prometo ser fiel, eso nunca se lo garantizaría, porque sé que usted se cree la más bella de todas, y que al acostarme con otra mujer, toda su idea de belleza se derrumbará por completo. Es que no se me ocurre de pronto tener que dejar mi país para ir a un lugar donde tenga que perder mi nacionalidad, es decir, mi bandera, la bandera por la cual públicamente he ofrecido mi vida desde los medios de comunicación, cuando hubieron roces con el hermano país de Chile, si acaso he declarado que soy uno de los tantos kamikazes que hay en esta tierra hermosa donde no solo soy feliz, sino que sé, puedo tener sin condiciones, las mujeres que yo elija y prefiera pagar. Hace tiempo me di cuenta que  la única diferencia entre una relación de pareja y una que es pagada es solo los colerones que puedan brindar esas muchachas rebeldes a quienes no estoy dispuesto aguantar. Sé cómo es el amor y sé que hay otras formas de hacerlo sin condiciones sin tenerle miedo a las más fatales, esas que te desafían en la cama para ver cuán bravo eres, porque te diré que una cosa es hacer el amor con tu pareja que en un momento de despecho te dirá en la cama: “¡no se te para!”, experiencias que por cierto me causan gracia y risa, a estar más bien con las marocas, esas muchachas a las cuales debes demostrarles cuán bueno eres en la cama, pues sino la sabes, lo que ellas más odian es la penetración, así que, para que te hagas una idea, en esos territorios me desplazo para ser feliz, elegidos a voluntad, porque mi estilo de vida, si bien es encaminado a un mundo mejor, solo lo concibo desde esta rutina donde sé que nunca trabajaré para mantener a nadie, así me digan bebón, que la tuve fácil desde siempre, que no preñé a ninguna mujer y por tanto por Ley, fuera obligado a tener que trabajar para mantener un hijo que vendría a ser mi sangre y se merecería todo mi amor y entrega, pero dá la condición que soy yo el que puede elegir con qué mujer deba tenerlo, no con la que mueva mejor las caderas y termine por hacerme renunciar a mis escritos, que si no lo entiendes aún, me levanto a la hora que se me da la gana como de igual forma, nunca tuve horarios para las comidas, sean el desayuno hasta la cena, que bien, puedo acostarme a la hora en que haya terminado de escribir los relatos que en paz me plazca hacer y, si la salacidad me ganase, no me costará nada llamar a alguna de esas muchachas que siempre están dispuestas, cosa curiosa, porque ellas siempre contestan las llamadas si con eso me refiera a las muchachas rebeldes, porque para mí basta con que las muchachas pongan un pie en mi cuarto, para estar erecto viendo la hora en mi celular siempre, para ser correspondido en la hora de sexo que pago. Porque usted podrá ser muy rusa, muy bella, muy blanca o tan alta como yo, pero como usted ya han habido muchas en mi vida y no precisamente esté en una edad para entrar en un himeneo desde donde tenga que cortejar por dos o tres horas para hacer el amor, cuando bien tengo el sexo a la mano en segundos y a mi deseo con solo hacer una llamada. No lo considere como un desaire, pero ¿sabe qué?, mis padres me necesitan más que usted. No. No pienso dejar a mis padres que son adultos mayores por más rubia que usted sea o cuyos ojos azules sean capaces de enloquecer a cualquiera. 10,000 días con sus propias noches de placer no me quitarán nunca de la cabeza el hecho que mis padres me necesiten y yo esté al otro lado del mundo copulando sin poder dejar de pensar en ellos. Tome las cosas con calma, que como bien lo sabe usted, es rusa, y por tanto, muy hermosa, que ya habrá otro que pueda corresponderle en su amor, que esto ni es drama ni amor imposible, pues en ningún momento le dije que le amaba. Creo que a los únicos que podría amar serían a los hijos que nunca tendré. Mejor 

tómese una taza con té y relájese una hora en el sauna, espere el mes de las hojas verdes cuando el sol es intenso y por sugerencia mía, sin que acaso deba hacerme caso, quítese esa idea de la cabeza que usted es la más hermosa de todas, tan hermosa que puede hacer enloquecer a cualquier príncipe de las monarquías de Europa. La belleza en la mujer es algo efímero, tan efímero, como el deseo que ya no despierta alguien que ha dejado de ser sexy. No se preocupe por mí, yo muy bien seguiré mi vida de ermitaño feliz, sin necesitar de nadie, guardando silencio por días enteros, sentado frente a mi ordenador para escribir sin parar, calando mis tabacos y, llamando desde mi celular a las muchachas que siempre contestan, las que siempre dicen sí, sin condiciones, a pesar que odien ser penetradas, si esa es otra guerra aparte.

 

Julio Mauricio Pacheco Polanco

Escritor

 

Todos los Derechos Reservados para

Julio Mauricio Pacheco Polanco

Comentar este post