¿Diagnosticado con Esquizofrenia?

Publicado en por Julio Mauricio Pacheco Polanco

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Los griegos decían: ocúpate de ti mismo. Y en esto tenían mucha razón.

Los iniciados, aquellos que llegaron a tener un conocimiento óptimo de su ser interior y que como iluminados, abrieron sendas en la evolución del ser humano, a través del entendimiento de sí mismos, no desconocieron de la locura. Es más, hicieron de esta experiencia, una razón más para saber de la importancia de estar vivos y tener un propósito para poder vivir y dejar un mensaje alentador a aquellos que no se comprendían.

El mayor problema que tiene el ser humano, y que se mantiene como una constante a lo largo del proceso de la historia es sin duda, el no poder tener control sobre sus pensamientos y por tanto, carecer de un gobierno interior desde el cual, la consciencia se manifieste en un estado tal que brinde paz y tranquilidad.

La fortaleza que permita a las personas poder sobrellevar sus crisis resultan asombrosas ante aquellos que padeciéndolas, se echan al abandono y acaso, apuestan por el suicidio.

Los desórdenes en la conducta que motivados por una confusión desde la cual, el abandono de uno mismo y la hostilización por parte de aquellas personas que estigmatizan a los que requieren ayuda profesional, nos habla claramente de una urgente desestigmatización de mencionado diagnóstico, que permita a las personas encaminarlas al desarrollo de su personalidad y su reinserción en sociedad.

Es más enferma aquella persona que victimiza a un esquizofrénico, acusándole de orate, que el que padece esta enfermedad. La ignorancia y el desconocimiento en estos casos puede ser muy dañina. El paciente se convierte en un chivo expiatorio, y por tanto sufre más.

Pero el problema con el diagnóstico radica más en el cómo asimilarlo, y empezar una nueva vida.

Ante la sociedad, un esquizofrénico, resulta pues una persona desahuciada y sin esperanzas o futuro. Lo cual no es enteramente cierto.

Las personas ignoran que la enfermedad puede ser controlada y tratada para que el paciente que la padece, brinde a la sociedad grados óptimos de desarrollo en sea, sus actividades laborales, sociales o familiares.

En pleno inicio del siglo XXI, es ya muy común encontrar dentro de los comentarios de los adolescentes, el oír decir: yo también tengo esquizofrenia. Es natural, viviendo en la verdad como decía Kafka, es como nos humanizamos y aprendemos a conocer a las personas que realmente nos estiman.

Si bien las crisis son agudas y recurrentes, las drogas legales que el especialista brinda para que el paciente pueda estar tranquilo y así hacer sus labores normales desde el ámbito que sea, nos da claras luces que el modus vivendus del ser humano se va adaptando a una verdad mayor: la condición humana no puede ser resuelta con pensamientos o ensayos filosóficos que ayuden con una sentencia sola a resolver la vida de una persona.

Freud, padre del psicoanálisis acaso recurría a drogas legales con el fin de poder sobre llevar el rigor de la vida misma. Pero, ¿qué es en sí una droga legal? Es una medicamento dado por la ciencia para que el paciente pueda sentirse bien y disfrutar así de su salud sin ningún tipo de recaída ante su enfermedad.

Si el problema es cómo asimilar el diagnóstico, es decir, cómo aceptar que uno es esquizofrénico y que necesita ayuda, es tema de lo cual se desarrollará más en este blog, que sin duda va orientado más hacia aquellos que como yo,  conscientes de nuestras limitaciones, no queremos volver a sentir los síntomas de una enfermedad propia de los que viven en el infierno, y que se relaciona mucho con el miedo, la angustia y otras emociones encontradas, que impiden el pleno desarrollo de la personalidad, y el disfrute de la vida misma.

No conozco persona totalmente lúcida que pueda afrontar la vida sin la ayuda de algún especialista. El aprender a vivir con un mundo diverso en donde encontramos diferentes tipos de personalidades, acaso nos habla del porqué es importante ajustarnos a una sociedad en la que las reglas nos encaminan hacia un rol único: el servir al prójimo y no maltratar al débil. Hay un orden establecido desde el cual se intenta hacer justo a este mundo. La participación involucra a aquellas personas de corazón noble, para mejorarlo. Nos apartamos de aquellas personas de malas intenciones o conductas equivocadas que puedan hacernos daño o ponernos en peligro. Y es aquí cuando entra a tallar la labor de los intelectuales que creemos que la esquizofrenia puede ser controlada y por tanto, brindar a la víctima una oportunidad de vida, con la ayuda de un equipo de especialistas, que intentan día a día, encontrar los mecanismos necesarios, para que el paciente pueda recuperar la fe en el mundo, y por tanto, el equilibrio en su salud mental.

¿Aceptar que estoy loco?

Es decir, ¿aceptar que tengo esquizofrenia?

Resulta un disparate para aquellas personas que desconocen a la enfermedad. Pero también resulta casi como una condena para algunos pacientes que no se dan cuenta que es importante ACEPTAR EL DIAGNÓSTICO, PORQUE SOLO ASÍ SE PODRÁ HACER CASO AL SUMNISTRO DE MEDICAMENTOS QUE EL ESPECIALSTA RECETA; porque una persona entre comillas normal, rechazará los medicamentos, y dirá: yo soy normal, no necesito de drogas para sentirme bien.

Allí la importancia del porqué debe el paciente aceptar el diagnóstico: porque podrá de esa forma entender que la ayuda profesional que recibe, tiene como fin contra restar los efectos de la enfermedad, ¿y cómo se logra esto? Tomando los medicamentos dados por los especialistas.

Nadie es totalmente cuerdo ni nadie es totalmente insensato.

El mundo necesita nuevas verdades o nuevos aportes. Está en uno mismo el querer salir adelante en este mundo competitivo donde debemos aprender a vivir sin máscaras, humanos como somos,y no ocultarnos tras nuestros miedos desconociendo la libertad de aquellos que quieren saber qué es la vida, y cuánto nos necesita el mundo.

Por tanto, la próxima vez que te preguntes si tienes esquizofrenia, piensa un poco en ¿qué puedo hacer ahora por mí? ¿qué puedo hacer por los demás? ¿qué puede pasar en mi entorno si el tratamiento que recibo mejoraría el bienestar de mi familia o comunidad?

La pregunta no es quizá: ¿aceptar que tengo esquizofrenia? La pregunta es: ¿como seres humanos,hasta dónde hemos evolucionado, para poder convivir en armonia, tolerancia y libertad?

El mundo nos necesita a todos. Te necesita a ti estimado amigo lector. Y para eso, se requiere que estés en tu mejor estado anímico y salud, porque este mundo, es de Guerreros Felices, como lo escribiera Borges.

Así que la próxima vez que te hagas esa pregunta, mejor piensa en cuánto haces por ser feliz, y cuánto puedes ayudar para los que te rodean lo sean también.

Gracias por estar aquí.

Julio Mauricio Pacheco Polanco.

Escritor.

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