¿Dónde?

Publicado en por Julio Mauricio Pacheco Polanco

Dónde queda ese beso cuya eternidad jamás imaginé.

Por dónde debo caminar cuando la noche es oscura y estoy solo en el camino.

Qué café caliente me esperará cuando retorne de un largo viaje sobre la mesa

Cuando sienta todo el peso tras mis pasos y el desaliento

Me comunique con otros días donde tú estabas

Y me otorgabas una dulce soledad.

Qué libro deberé cerrar para no ver la luna que descubrí en tus ojos

Cuando me sonreías en esas noches

Llenas de ilusiones, cuando no le temíamos a los inviernos

Y nuestros pulsos se aceleraban cuando nos pensábamos

O en un abrazo, todo se resumía a ti y a mí.

Queda atrás la callecita que ya no es así

Donde nuestros silencios hablaban más intensamente que un millón te quieros.

Estos borrones en mis cuadernos

Que han atrapado esos instantes que nunca se fueron

O esta hora en la que siento algo que he perdido definitivamente

O mis ojos viendo a través de una canción

Que solo habla de ti

Haciéndome sentir inmenso el mundo

Porque es fácil preguntar calle por calle

Tocando puerta por puerta

Por ti

Pero no es fácil volver atrás

Para preguntarte

En qué momento tuvimos que apartarnos

Para que yo no sea el muchacho conociste

Y tú, la damisela que creía lo podía todo.

Hacia dónde deberá irse esta historia

Que persevero en re escribir

Para la memoria de nadie

Que se diluye en almanaques que nos han robado

Desde la última vez

Cuando atrapado en el sortilegio de tu amor

Rechacé a todas las mujeres

Por ser preso de tus embrujos.

Qué línea constante es el destino

Que se bifurca en la voz del que canta hasta el amanecer

Evocando la única vez que amó

Y que desgarra la paciencia de los que muerden la almohada

Cuando la noche llega

Y los dedos recorren la foto de la niña de ojos verdes

Cuyo color se ha perdido

Como el poema que no logro terminar

Para que me explique

Qué simbología hay detrás de un libro de mil páginas

Que evocara a todas las palabras que quise decir

Para que no te fueras.

Y si retornase por otras ciudades

Para sentir la pasión de otros labios

Juveniles y delicados

¿No me mentiría como a esta hora en que solo tú estás en mis pensamientos?

Qué ira me insta a romper todo intento de volver a empezar

Si a mi vera

Prefiero el plato frío sobre la mesa

A los reniegos de una mujer que no querría.

Porque por otro lado estuviste siempre

Como yo anduve

Tratando de recordar tu piel desde las hojas de las flores

Evocando en el cantar de las aguas del mar

Tu voz que  fue la caricia cuando más solo me sentí

Y al mirar el cielo estrellado

Sentí la impotencia de no saberte

Ni saber qué lágrimas la vida te arrancaba

O cómo en la hora crucial

Seguramente dejaste de soñarme

Para arañar los copos de algodón que nuestros pies

En los otros días

Cuando no sabíamos de las matemáticas de la vida

De estos desórdenes donde no hay salida

Cuando nadie llama a la puerta

Y el corazón ya no late esperando

Tras la serenidad del reloj

Cuya marcha antes agitada

En el desespero de tu ausencia

Fueron todos mis dibujos que te adivinaban día a día

Cuando fueron los tiempos de la distancia

De la promesa

De lo inexacto que es el devenir

De lo violento que es un golpe lleno de heridas

O el grito que asusta a Dios.

Y he varado en este océano donde ya no estás

Sentado en una orilla donde largo es mi aliento

Un verbo extenso que quiere librarse de ti

Página tras página

Tratando de encontrar un por qué…

 

Gracias por estar aquí.

Julio Mauricio Pacheco Polanco

Escritor.

 

 

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