¿Es difícil salir de la Esquizofrenia?

Publicado en por Julio Mauricio Pacheco Polanco

Hace meses que no he vuelto por este blog por mis propias labores literarias. Abocado a seguir escribiendo, para que de esa forma, encuentre el sentido que mi existencia, (cosa complicada para muchos jóvenes y personas mayores que adolecen del no saber el porqué viven, y explican su vida con responsabilidades diversas desde la que pocas personas pueden afirmar que son felices), me he quedado gratamente impresionado de ver el cómo más de 1,000 personas han visitado el blog, muy al hecho que no he sido constante en esta labor de concientización sobre la enfermedad, su desestigmatización, y el aportar con un nuevo enfoque a la esquizofrenia, mal vista o incomprendida por aquellos, cuyos prejuicios dañan la salud del enfermo o víctima, o en el peor de los casos, contribuyen a su aislamiento social, y por ende, a su exclusión total, sin considerar que las personas que adolecemos de ésta o "adolecíamos", tenemos sentimientos, y un destino duro, si acaso el destino en alguna parte de la vida de todos no es duro, o lo es para muchos durante toda su existencia.

Creo que lo es más en el caso de aquellos que padecemos o padecíamos esta enfermedad.

Pero por qué decir: padecíamos.

En mis largas conversaciones con psicólogos y psiquiatras, luego de evaluaciones en las que de por medio están mis dos últimos libros: Los derroteros de la soledad (2011), y La brevedad en el tiempo (2011), al momento de recibir orientación para cuando fuese entrevistado por los medios de comunicación de mi ciudad, mis impresiones sobre las enriquecedoras terapias me dejaron un  optimismo que deseo compartir con ustedes estimados lectores.

Seré más claro. A mis 25 años de edad fui diagnosticado con esta enfermedad. Mis constantes ataques de pánico, confusión y desconfianza en las personas, razones suficientes para impedir el desarrollo de mi personalidad, frustraron mis deseos de ser profesional a pesar de haber estado estudiando un tiempo carreras como Ingeniería Industrial, Arquitectura, o la misma Psicología, la última carrera, a la cual quise estudiar con mucho entusiasmo, pero que me dejo una certeza mayor: no es todo mentalización, todos tenemos límites, llegado el momento, cuando pedimos ayuda profesional, es cuando empezamos a comprender que algo no está bien en nosotros, si no es mucho dejar tres prometedoras carreras por mi fracaso social de ese entonces.

Mi valía orientada hacia el no rendirme nunca, me instó a pedir ayuda, primero a mis padres y amigos, y después a los profesionales especializados, sean psicólogos o psiquiatras. 

Pasados algunos años, cuando por razones que aún no comentaré o escribiré en este blog por no considerarlo oportuno , fui publicado por un grupo de amigos que estudiaban literatura, y allí empezó mi vida a cambiar. El hecho mismo de ser entrevistado en la televisión, de que saliese en página entera en diarios locales,o que fuese a las radios para divulgar lo que es la literatura y su relación con la esquizofrenia en mi caso, atrajo la atención de jóvenes que pasaban por lo mismo que yo, y necesitaban nuevas respuestas a sus difíciles trances.

Semanalmente visito a mi psicóloga, sin sacar cita, sin precio aviso, y luego de ser recibido por una cordial sonrisa, "la conversación" o terapia ronda sobre los casos de mis demás compañeros que al igual que yo, pasamos por lo mismo.

Muy aparte de estas visitas, los sábados solemos reunirnos, con el fin de comentar lo que hemos hecho a lo largo de la semana siempre con la misma psicóloga, y tomar después unas gaseosas y hablar de nuestras preocupaciones o malestares si es que los hubiese.

Fabiola, como se llama mi psicóloga, quien me trata más de 10 años atrás, siempre nos repite: ustedes no están locos, felizmente reciben un tratamiento que les permite estar "compensados" y por tanto, no tener ninguno de los síntomas de la enfermedad. Mauricio, cuando declares a los medios de comunicación, deja bien en claro lo que te puntualizo: los pacientes compensados son aquellos cuyo tratamiento funciona, no tienen recaidas ni otro tipo de sìntoma que pueda ser identificado como esquizofrenia. El diagnòstico lo tienen, pero no padecen ninguno de los sìntomas, es decir, "no estàn enfermos".

Que resulta un poco confuso comprender esto. Pues sí, lo acepto, pero ésa es la labor de este blog, demostrar que se puede salir de esta enfermedad, que hay esperanzas para los que padecen esquizofrenia, y que todo ese infierno que padecen que lo conozco, un día terminará, y podrán al igual que yo y muchos pacientes que conozco, disfrutar de la vida, o tener una mejor calidad de vida.

Y es que desde hace casi 10 años, para ser preciso:9, mi vida cambio totalmente.

En un trance difícil, luego de aceptar mi enfermedad, sin ser totalmente consciente del alcance de mi decisión, los medicamentos que me recetaron, lograron estabilizar mi bioquímica, y con el siempre oportuno apoyo de mis padres y hermanos, decidimos en conjunto aceptar las propuestas de mis amigos, y ser publicado.

Han pasado muchos años desde entonces, y estoy en paz. Aquellos síntomas que padecía y que impedían que me desenvolviera como una persona normal dentro de la sociedad, ya no están, y sin saberlo, me hice escritor, encontrando en la literatura el camino hacia mi salvación, es decir, el tener una razón para vivir y no rendirme ante el mundo y mí mismo.

Por eso, debo volver al título de este artículo: ¿Es difícil salir de la Esquizofrenia?

La respuesta es No, que hay esperanzas, certezas, gracias a los medicamentos suministrados por mi doctora Carla (pisiquiatra),los cuales llevo tomando ya 9 años contínuamente, sean: Zyprexa, Valproato de Sodio y Clonazepam. ¿Que todos deberíamos tomar estos medicamentos? En el periodo de estos años en los cuales hemos podido comparar los resultados en otros pacientes, en algunos casos importantes, los resultados han sido muy buenos, y en otros no se obtuvo lo esperado.

Mañana les escribiré un poco más sobre ello: la bioquímica del paciente, y su capacidad de reacción ante los medicamentos que se les dá.

Gracias por estar aquí.

Julio Mauricio Pacheco Polanco

Escritor


 

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