La Creatividad y la Esquizofrenia

Publicado en por Julio Mauricio Pacheco Polanco

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Una mente creativa e impulsiva como la de Van Gogh, quien desde su soledad, inventó otro mundo, atrapado en la violencia de su genio y sus ideas cuestionadoras sobre la realidad, nos revelan la naturaleza de quienes, poseyendo talentos notables, podrían encontrar en el arte, la mejor forma para canalizar lo que bien venimos a llamar esquizofrenia u otro tipo de perturbación mental.

Los aportes optimistas de quienes ven una ventaja en la enfermedad y por el contrario, sacan provecho de la riqueza de una mente creadora, que abocada al arte, logra canalizar todo aquello que es motivo de su padecer, no halla mayor alivio mas que en el arte, como terapia positiva, para mantener el control sobre los pensamientos obsesivos, o en todo caso, el subliminar toda esa energía propia de quienes estando en la primera etapa de la enfermedad, necesitan una forma de expresión, para ser entendidos por los demás, a pesar de los problemas de comunicación que puedan manifestarse, o también la soledad de quienes incomprendidos, no encuentran otra forma para poder sentirse agustos consigo mismos, y útiles ante su estima personal, y de la de los demás.

Según el poeta Samuel Beckett, es acaso por ejemplo, la literatura, la mejor fórmula que tiene el ser humano, para batallar contra el sin sentido de la vida, considerando que las personas que padecen de algún tipo de alteración mental, son poseedoras de un imaginario rico en ideas y preguntas, que según el poeta, solo pueden ser aliviadas con la terapia del arte, es decir, abocarse a escribir como es mi caso, para así de esa manera, expresar todo aquello que por el estigma de la enfermedad, pueda resultar incomprensible ante los ojos de aquellos que desconocen qué es la esquizofrenia, y qué alcances positivos puede brindar a la sociedad.

El caso extraordinario de Van Gogh, quien desde su propio mundo, pudo visionar aportes a la pintura notables, que han perdurado en el tiempo, cuyas obras valoradas en cantidades de dinero considerables y cuantiosas, nos remiten a pensar que en cada uno de los que padecemos la enfermedad, hay un potencial don que incluido dentro de las terapias dadas por los psicólogos, tratan  de alentar estos dones, para así de esta manera, desarrollar las fortalezas con las cuales el paciente pueda enfrentar al mundo, con una autoestima amparada en logros que le hagan sentir bien, y no menospreciados en su visión personal de ellos mismos.

Es que acaso esos poemas de Beckett, en los que trata de hacer juegos lingüísticos, para a través del lenguaje, encontrar nuevas formas de comunicación, daban luces de uno de los mayores problemas de la enfermedad: la comunicación y la falencia que se encuentra en ésta dentro de algunos pacientes,que dificultados para entenderse así mismos, manejan un verbo poco claro o entendible, que quizá remonte a dimensiones que puedan parecer totalmente irreales y poco ubicadas en el contexto de todos. Lo cual a mi entender no es tan cierto, ya que cada persona representa un núcleo familiar en el que se manejan  conceptos diferentes según la formación académica de los padres de familia o sus tradiciones, que vienen a allanarse cuando el paciente, al vincularse con un círculo social nuevo, necesita encontrar el lenguaje adecuado, para ser entendido.

Este allanamiento justamente lo da la profesión que se estudia o ha estudiado, las personas con cultura distinta a la de uno que vienen a nutrir nuestro léxico, y el lenguaje usado en el medio laboral.

La jerga acaso es dejada para los adolescentes, quienes aún no han aprendido a usar el lenguaje con propiedad, para así dejar de ser subjetivos, y al momento de emitir sus mensajes, sean lo más objetivos posibles según lo establecido por el lingüísta ferdinand de saussure, quien desde sus aportes, nos habla del emisor, el receptor, y el mensaje, importantes nexos de comunicación , dentro de sociedad.

Es por ello, que mientras que el paciente aún sin haberse entendido, no logre usar un lenguaje claro que le permite dejarse entender, toda esa energía puede ser abocada a la poesía por ejemplo, (como en el caso de Beckett) o la pintura como Van Gogh.

Se relaciona mucho la genialidad con la locura. Y en esto hay mucho de cierto. Solo es cuestión de saber en qué sobresale el paciente, y cómo saber alentarlo, para que esas fortalezas o dones con las cuales cuenta, le permitan no solo expresarse, sino crearle su espacio propio, desde el cual su identidad se vea enriquecida con su obra, desde talleres guiados por especialistas, quienes conscientes del talento de los pacientes, deben tratar de encontrar las características de cada esquizofrénico, y a partir de allí, aventurarlos al mundo como artistas, artistas que desean entenderse, y por supuesto: expresarse.

Gracias por estar aquì.

Julio Mauricio Pacheco Polanco

Escritor.

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