Los sentimientos de culpa y el saber perdonarse

Publicado en por Julio Mauricio Pacheco Polanco

Cuando una persona va en busca de un especialista de salud mental, va en busca de respuestas para su vida. La mayoría de estas personas están confundidas y se creen “perdidas” por un pasado que no les permite ser feliz. Esto es a propósito de una charla que tuviera con una amiga española quien me comentaba  cómo ansiaba ser feliz, alcanzar la tranquilidad y el equilibrio y, cómo ciertos hechos de su pasado, le conllevaban a un constante recriminarse, sintiendo culpa, y miedos para volver a amar.

Con el permiso de ella, para poder explayarme en este testimonio, me comentó entre otras cosas que fue muy promiscua en su juventud, si acaso ahora tiene 25 años y, considera que ha vivido demasiado para su recién empezada juventud y , que cuando tenía sexo con su pareja eventual, tenía problemas para alcanzar el orgasmo y que solo podía lograrlo, concentrándose en alguna mujer que conociera hace tiempo y que fuera su pareja secreta, quien como ella misma lo relata, por razones familiares y cobardía, no se atrevió a hacer pública esa relación.

En todo caso, la que fuera un gurú en el sexo en su momento, Madame Xaviera, recomendaba para estos casos,  que se podía alternar los géneros dentro de pareja, desde los que el varón podía ser mujer y la mujer varón, para así, realizar sus fantasías sexuales sin necesariamente llegar a tener una relación homosexual, planteaba esta alternativa como juego sexual,  desde el que la fantasía contribuyese al goce del sexo, sin llegar a sentir las crisis propias de quienes han tenido una experiencia homosexual, y sienten esa paranoia que los margina,  esto como comentario aparte sobre quien estoy escribiendo.

Es difícil saber el cómo alguien puede encontrar la felicidad, los pacientes resilientes tienen la capacidad o fortaleza para sacar de las experiencias negativas, una  actitud de lucha que les convierte en personas emprendedoras, que curiosamente han crecido a través de sus vivencias traumáticas o difíciles y se han convertido en exitosos seres humanos que van desarrollando sus metas en el mundo.

Esta jovencita descubrió el autoestímulo a temprana edad, y me revela, sus fantasías iban en torno a personas mayores, es decir, hombres adultos, definiendo sus gustos como los referidos por Freud y El complejo de Electra. Ya a los 15 años es iniciada sexualmente, comenzando a tener una vida sexualmente activa en la que se aventuró en placeres que ahora dice, no le son inquietantes, que para ella el amor es algo más puro, si es que acaso no conoce el amor a pesar de haber tenido varias parejas con  las cuales compartió todo lo que puede compartir los que conviven.

Pero su culpa o sentimientos de no sentirse aceptada, parte de que justamente se entero a temprana edad que su padre deseó un hijo varón en vez de ella, ocasionándole un conflicto mayor de no aceptación, y por tanto, el negarse el derecho a sentirse querida dentro del seno familiar. Esa culpa acaso va relacionada con una violación desde la que fue abusada por un tipejo, de lo cual no me quiso hablar mucho y tampoco quise preguntarle por considerarlo muy personal, dejando entre líneas, una insinuación de odio y manipulación hacia todos los varones, por el daño que le hiciera uno de ellos en algún momento como el mencionado.

Ese vivir rápido y disfrutar de los placeres, al punto de ya no sentirlos al momento de tener sexo y tener que concentrarse en otra persona habla de un recorrido sexual donde esta mujer lo que busca en un varón ya no es sexo,  sino comprensión, y como escribiera líneas arriba, el encuentro con la paz y la tranquilidad.

Pero de qué paz y tranquilidad puede hablar una jovencita de 25 años que está en el esplendor de su juventud, que tiene trabajo y es independiente y, por tanto, una mujer de quien se espera, esté normalmente ajustada a su sociedad.

Me comentó entre otras cosas que conoció en Barcelona a un psicólogo llamado Enric Corbera quien aplica la biodescodificación a sus pacientes, dando como propuesta el hecho que somos todo aquello que vivieron nuestros padres o abuelos y así, hasta el origen  de nuestros antepasados, cuyas experiencias las hemos almacenado en el código genético que tenemos y por tanto de esa forma se puede explicar nuestra conducta, miedos o traumas como también, la proclividad a la depresión o la esquizofrenia.

Como aporte habría que investigarlo un poco más. Particularmente me gusta más la psicología evolutiva y las fortalezas que deben desarrollarse para ser resilientes y por tanto personas de éxito. O lo que en suma dicen algunos autores sin ser necesariamente de autoayuda: la fórmula para hallar el bienestar personal a veces es propia. Uno mismo encuentra los mecanismos para poder ser feliz. Sé de personas que pasaron desde el yoga hasta el rosacruserismo , pasando por el cristianismo y concluyendo en los especialistas de salud mental.

¿Por qué?

Porque no es fácil hallar esa paz que muchos buscan en su interior sin que sepan cómo hacerlo, siendo por ello, que buscan en el saber de otros maestros, el cómo poder aprovechar al  máximo esa consciencia de que el mundo es bello, pero que no se puede disfrutar. Es muy curioso, se sabe plenamente que la vida vale la pena, sin embargo, por razones culposas, las personas se niegan  a darse una nueva oportunidad y por tanto, a ser felices.

Y volviendo a la narración de lo que me comentara esta amiga española sobre su incapacidad para amar, y no porque no lo desee, sino porque otras razones ya expuestas le impiden disfrutar plenamente de una relación de pareja, la mayor de sus culpas acaso sean dos abortos, que le han marcado la vida, y acaso sean el origen de su mayor culpa.

Recuerdo en medio de tertulias dadas en la escuela de literatura, sobre el cómo cierta jovencita había llegado a abortar 16 veces y que en su último intento de aborto, el médico le advirtió que podía perder los ovarios y el útero y que no podría ser ya madre si se le hacía otra intervención.

Al comentarle esto a mi amiga española, lo único que atinó a decirme fue que ella se sentía muy culpable y lejana de poder estar en paz. Pero porqué decidió abortar y dos veces, ya a sabiendas que eso le iba a generar sentimientos de culpa mayores e insoportables: la cobardía, fue esa la expresión con la cual definió su actitud.

El miedo a estar en un mundo donde lo que ella vivió, no le gustó en lo más mínimo, y por lo tanto la hizo sentir incapaz de poder ser madre y sacar adelante un hogar,

Este miedo acaso no es común solo en nosotros los varones cuando nos dicen: vas a ser padre. A las mujeres también les aborda temores muy similares, siendo ellas las que a su saber, serán las que estarán más cercanas a la formación de niños que un día serán personas, se estima, de bien.

Las psicología acaso busca formas o mecanismos para que el ser humano pueda ser resiliente y así encare al mundo de manera exitosa, lo cual no quiere decir que de la noche a la mañana, la persona luego de varias sesiones, ya entendida por sí misma sabiendo cuáles son los orígenes de sus culpas o miedos, espere que al salir al mundo, todo sea bello y placentero.

Concuerdo con esta amiga, que es todo un proceso y que hallar lo que ella busca, al lado del hombre que la haga feliz es todo un proceso, no es algo que llega de la noche a la mañana, que hay que darse un respiro entre tiempo y tiempo, para tener cuidado por donde se anda, y así no resultar herido por experiencias negativas que podrían convertir en descreídos de la vida a aquellos, que van buscando lo elemental para poder estar en equilibrio con el mundo, y el ansiar ser feliz.

Pero entonces qué debemos hacer: dejar que nuestra juventud se pierda en medio de pensamientos llenos de culpa o remordimientos que no nos dejan en paz, mientras vemos cómo los mejores años de nuestra vida se van sin que podamos hacer algo para disfrutarlos plenamente.

Esto explica sin duda el porqué en la adolescencia, las personas interesadas en querer ser felices, se aboquen a la lectura, con el fin de saber cómo hicieron otras personas para en el mundo sentirse satisfechos y plenos. Si bien, el conocimiento brinda la posibilidad de enterarse y saber de lo que ocurre digamos en otras culturas o nos permite entender qué pasa con uno, la participación de especialistas en la formación de los adolescentes es bastante primordial y no solo en Perú, sino como vemos también, a través del testimonio de nuestra confidente española, allá en el viejo mundo.

Bueno fuera que tuviésemos la facultad de la videncia para poder de esa forma anticiparnos al dolor que sentiremos después de ciertas decisiones que se toman y que a la larga solo nos traerán resentimientos que estarán constantemente en nuestras mentes, recordándonos lo que perdimos sin dejar de autocastigarnos y no merecernos la paz y felicidad que creo, todos merecen o quieren alcanzar.

El primer paso creo yo, es el reconocer nuestros errores y el tratar de encontrar la forma para corregirlos. Guiados por un especialista que tratará de dar pautas para que la persona pueda encontrar sus propias fortalezas vistas desde su interior, olvide y perdone su pasado y por tanto, se aventuré a un  mundo en el que no ser feliz y ser joven, es una total contradicción, si acaso es en la juventud donde se aprende y vive al máximo, quizá desordenadamente, o como debería serlo, con la guía de aquellos que ya han recorrido ese camino, y puedan honestamente aceptar el consejo de quienes de buena fe desean advertir de los errores que estos cometieron en su momento.

Una forma de visualizar lo que queremos para con nuestra vida es acaso viendo nuestro interior, el mundo interior, con los ojos cerrados, y los pensamientos confusos dejados a un lado. La persona llevada a este punto de relajación, en confianza por quien le guía, escucha la voz que le dice: tienes la oportunidad de visualizar el día más perfecto de tu vida, ser quien quiera que seas y en total libertad, elegir cómo quieres que sea tu día perfecto.

Las respuestas son casi las mismas: deseo ser un pájaro y volar sin detenerme, en medio de un día muy soleado con una temperatura agradable, donde nadie me persigue, donde nadie me condena, donde he aprendido a perdonarme y no tener culpas, donde me he dado cuenta que soy un ser humano y puedo equivocarme por tanto, y es de mi derecho ser amado como todos los demás seres de este mundo.

Textualmente el párrafo anterior acaso reveló lo que tenía dentro nuestra amiga confidente, quien relajada y en un estado de confianza, hizo esa catarsis que todos con otras razones diversas, necesitan de vez en cuando hacerla, pues como lo dijera mi amiga española: quiero encerrar todos mis temores, culpas y pensamientos negativos en una  habitación bien oculta a la cual nunca volveré, entonces cerrar con toda mi violencia la puerta para que de allí nada más pueda salir, y al voltear al mundo, pueda sentirme perdonada por mí misma, y a mis 25 años, no solo estar en paz, y en equilibrio con todo lo que me rodea, sino ser feliz, de la manera más asertiva posible.

Creo que tiene razón. Y creo que también está bien encaminada, es decir, está en el proceso como ella misma lo dice, para entrar al mundo de nosotros los adultos, los que entendemos y nos mantenemos firmes, ante los embates de la vida.

Gracias por estar aquí.

Julio Mauricio Pacheco Polanco.

Escritor

 

 

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