Mitos sobre los medicamentos

Publicado en por Julio Mauricio Pacheco Polanco

El rechazo a tomar los medicamentos, por creer que solo los "locos" son medicados, nos habla claramente que el diagnóstico de la esquizofrenia necesita una nueva visión cultural.

La autosuficiencia y la certeza que uno es fuerte y que no requiere de pastillas para salir de sus crisis, tiene también relación con lo escrito en el párrafo de arriba.

La persona puede estar atravezando un estado crítico emocionalmente hablando, puede sentirse muy mal, e inclusive decir que se va a quitar la vida, e ilógicamente, rechaza los medicamentos. Es preciso decir que los ansiolíticos o psicotrópicos recetados en su momento, tienen como fin regular las emociones y brindar estabilidad al paciente.

Entonces, si el paciente ha acudido un par de veces al psiquiatra, y ha tomado las pastillas unos meses y luego las deja por sentirse bien, ¿por qué las recaídas? ¿Por qué el rechazo a los medicamentos? Porque algo en su cabecita le hace creer reitero, que solo los "loquitos" toman pastillas, que esa persona es fuerte, a pesar de sus crisis, a pesar de saber que no puede más con su vida.

Una actitud sensata, sería la de aprender a conocerse y saber cómo es realmente uno. Y una actitud sensata de la sociedad sería el ver a la esquizofrenia con otros ojos: sin estigmas.

La mayoría de internamientos en contra de la voluntad del paciente, radica justamente en que el paciente cree que está bien, y por tanto, no quiere tomar sus medicamentos. Hay razones obvias para que la persona sea internada: no es feliz, arrastra depresiones fuertes donde llora todo el tiempo y piensa constantemente en su pasado; su conducta es agresiva e hiriente en su hogar; tiene desórdenes en sus hábitos, y lo más curioso: ideas cuestionadoras. Se hace casi filosófico y crítico el pensamiento del paciente con esquizofrenia, lo cual podría revelar un grado interesante de intelectualidad, pero cuando estos cuestionamientos rayan en lo incoherente, es entonces cuando pierde todo tipo de nivel intelectual, como por ejemplo, tener la certeza que los demás oyen los pensamientos de uno, o que su vida sea pasada por televisión, o que estén conspirando muchas personas contra el paciente. Ante este tipo de síntomas, la víctima sigue rechazando los medicamentos, porque a pesar del trastorno que sufre, sigue creyendo que está bien, y que solo los "loquitos" toman medicamentos. En los casos de adicción al alcohol u otras drogas, la intervención por parte del cuerpo médico es inmediata: la persona está casi totalmente destruida, atrapada en sus propios temores y vendiendo todo lo que esté a su alcance, con el fin de seguir consumiendo aquello que es motivo de su adicción: la persona ha perdido el control sobre sí misma, se ha convertido en un pelele del vicio. Pero volviendo al porqué las personas tienen severos prejuicios en torno a los medicamentos y por qué  creen que solo los "loquitos" las deben tomar, quizá sea porque es humillante para todos, (según la opinión de la sociedad),  tener esquizofrenia. Por eso, reitero , hace falta una nueva cultura alrededor del diagnóstico, que liberado de estigmas, haga posible que los tratamientos dados por los psiquiatras, no se interrumpan, provocando con ello ,recaídas terribles, en donde el paciente se empeora con su enfermedad.

De por sí, lo planteado es revolucionario: hacer ver a la sociedad que la esquizofrenia debe ser vista con otros ojos, y no con estigmas.

Sabemos cuáles son los síntomas y sabemos además que no hay una sola esquizofrenia, que lo que existen son  esquizofrenias y personas, siendo por tanto cada caso distinto, diferente, que debe ser tratado particularmente y cuyo tratamiento no corresponde a una determinada receta de pastillas que a nivel en serie, se ha de dar a todos los pacientes. Es un error pensar que lo que yo tomo y estabiliza mis emociones y me hace sentir bien, ocasionará los mismos efectos en otros pacientes. Quiero recalcar la importancia de esto: no todos los organismos son iguales, y lo que a uno le hace bien, a otro no necesariamente le va a hacer bien: nuestras bioquímicas reaccionan de manera diferente ante un neuroléptico o psicotrópico o ansiolítico.

Lo que sí afecta es el dejar el tratamiento, o el creer que la esquizofrenia es un proceso que por sí sola se cura. Eso es totalmente absurdo. La antipsiquiatría ha redundado a más no poder en querer mantener sus tesis que la esquizofrenia es un invento de la medicina cuyo fin es represor y maquiavélico. Me pregunto entonces, dónde quedan los argumentos de la antipsiquiatría ,cuando la victima en cuesitón está en crisis, y quiere quitarse la vida. ¿Podría usted en ese caso, alcanzarle un libro de antipsiquiatría y decirle a la víctima: lee esto que te quitará la crisis? En ese momento la víctima solo se oye así misma, y está tan mal, que solo está pensando en quitarse la vida conflictuada aún más por estos tratados perniciosos, quienes contribuyen a confundirla más, y a rechazar los medicamentos por haberle hecho entender que ella no está "loca". Deben ser personas muy perversas las que han escrito estos libros sobre antipsiquiatría, ya que conscientes de la enfermedad de los pacientes, en vez de ayudarles, con sus escritos, contribuyen al hundimiento moral del paciente, y como escribí hace un momento: su confusión total, y la contribución a seguir estigmatizando la esquizofrenia, empeorando la salud mental del que sufre.

No somos superhombres ni tampoco somos lo suficientemente fuertes como para poder enfrentar el mundo solos. Necesitamos siempre el apoyo moral de un grupo de personas, sea la familia o amigos, y por tanto, según el soporte emocional de cada persona, alejarse de entornos negativos que puedan perjudicar la salud y hábitos de vida, que a futuro podrían ocasionar daño psicológico o moral al individuo.

Pero volviendo al tema en cuestión, en los ataques de pánico, es cuando la víctima se da cuenta que requiere de las pastillas para estar bien, para salvarse, y efectivamente las toma si acaso acepta un internamiento luego de haber pensado en quitarse la vida.

Lo bueno de los medicamentos bien dosificados e idóneos para los pacientes, es que funcionan tan bien, que el paciente cree que ya no los necesita, y termina por abandonar el tratamiento, sin darse cuenta que eso provocará un rebrote de la enfermedad, es decir, una recaída.

Todo en suma se resume en que solo los "loquitos" toman los medicamentos.

Cambiar la mentalidad ante esta perspectiva, es una labor de todos los que quieren ver a aquellos pacientes que pudiendo ser sus amigos o familiares, deben comprender que esas son actitudes anacrónicas, retrógadas, que hacen daño a lo que debe ser visto de manera natural: una esquizofrenia que puede ser controlada.

Gracias por estar aquí.

Julio Mauricio Pacheco Polanco

Escritor

 


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