PROVERBIOS PROHIBIDOS

Publicado en por Julio Mauricio Pacheco Polanco

 

 

De lo que he escrito, algo debe quedar para el hombre solitario

Para la muchacha que sueña con el amor y no lo conoce,

Para el niño que aún no sabe cómo se mide la fe en la adultez.

De lo que he escrito, una mejor canción proponga el mundo

Una ciudad donde la libertad exista, un hombre feliz

Una madre que anhele tener más hijos que los que tuvo.

De lo que he aprendido y he escrito, debe quedar la perseverancia

Muchas manos unidas donde estén todas las razas

Las oraciones elevadas al Dios Desconocido

Pero sobre todo, la certeza que han sido oídas.

Ni un solo hombre en el extremo, rodeado de idiotas que lo humillen

Ni un solo pueblo donde otros opriman.

De lo que he escrito, que las calles sean como risas de niños

Y los sabios, auténticos sabios con respuestas, no con condecoraciones que

Nada solucionan, nada resuelven en un mundo donde creo

No existen los sabios, solo hombres hábiles para hacer dinero,

Y eso no es sabiduría, eso es destreza entre mercaderes.

De lo que he escrito, unas cuantos libros, deben resistirse a ser consuelo,

Sino ser más bien la esperanza al terminar el día,

Las lágrimas que nadie entiende en el hombre común y corriente

Esos sueños donde la muerte gana y nadie explica por qué razón.

De lo que he escrito, alguien debe inspirarse a lo superior

Para guiar tras su mano las tablas de la ley,

Porque las que tenemos no sirven ya,

Los libros, esos viejos libros, solo nos dividen,

Porque es raro, en mis 45 años, no he conocido hombre libre alguno

Solo hombres que querían resolverse

Y que se alcanzaron después de la muerte entre verdades que detestaron,

Entre el desorden de los que imprimen libros y distorsionan la original voz.

Yo que escribí por vez primera frente al mar

Hurgué en mis preguntas por un mundo donde existiesen respuestas,

No sabía en ese entonces que eso les pasa a todos los poetas.

De lo que he escrito por tanto, mi esperanza es que alguien vaya más allá

De lo que yo pude ir,

Que alguien tenga los brazos más vigorosos que los míos

Y la voluntad más firme que la mía

Para señalar la ruta que perdimos en alguna parte de la vida

Y nos convirtió en lo que somos: escritores solitarios

En medio del mundo.

 

Julio Mauricio Pacheco Polanco

Poeta

 

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