A QUIÉNES SIRVE EL ESTADO

Publicado en por Julio Mauricio Pacheco Polanco

 

Parece que no has entendido nada mi estimado Escritor, a ver, cómo crees que es la vida del muchacho explotado que trabaja 12 horas para recibir un sueldo de miseria. ¿No crees que el tiempo invertido de vida él querría que fuera remunerado como para tener un auto del año? ¿Y por qué  aspirar a esto tendría que no ser válido? Total, son los mejores años de su vida, un día pasará de los 40 años y ya no tendrá el vigor que tiene ahora a sus 20 años. Cuesta mucho entender el destino de los asalariados, de los que no tienen espacio dentro de una sociedad peruana donde los multimillonarios de apellidos compuestos y color bien nacarado, a quienes les apestamos todos, hacen fortunas sacando ventaja de las leyes de un Estado que fue diseñado para servirles a ellos, para sus propios beneficios. ¿Quién te dijo que ser Presidente no era un mal negocio? Toda esa gente que apoya en las campañas y los que auspician con grandes donaciones de dinero a éstas, lo único que quieren, es que se les devuelva los favores, con mercados que juntando a toda la población peruana, con el sueldo miserable que gana mensualmente, jamás alcanzaría a rosar esas fortunas propias de los ricos de la Democracia. Esto es el neoliberalismo que defiende tanto Vargas Llosa, esa modernidad que ofreció en los noventas cuando recorrió Europa y Asia para traer mercados para reinsertar nuestra economía en el mundo globalizado. En realidad estimado Escritor, lo único que hacía era abrir espacios para nuevos millonarios, por ello la gente repudió que la clase alta estuviera de su lado, derrochando cantidades impresionantes de dinero, en publicidad o spots en plena campaña presidencial cuando nadie pensó que Alberto Fujimori le ganaría las elecciones. Que si éste último fue una invención aprista, o si Alberto con Vladimiro patearon el tablero al momento de darse cuenta que no tenían escapatoria, que la corrupción estaba tan enraizada en este Perú lindo, que decidieron grabarlos a todos para no irse en solitario a las cárceles sea quizá su maldición oriental, porque te aseguro que si PPK termina de gobernar si es que lo hace, aunque dude mucho por la manera en cómo gobierna, no tendrá una memoria inmarcesible en nuestra historia, quizá sea como la que tenemos ahora de Alejandro Toledo, un lustrabotas que se llenó los ojos con unos milloncitos de dólares que destruyeron por completo su imagen, cuando él era el símbolo de una generación que luchó contra la corrupción. En otros términos, se acabó la pendejada, a todos les cae el guante. No, ya no es que yo soy digamos, Pepe, el listo, y robo lo que me da la gana al Estado siendo Presidente, y luego me voy a vivir a USA o Europa. Este rico Perú te pasa factura tarde o temprano, y no te libras ni escapándote al Japón. Que qué hacer entonces. He pensado mucho en quiénes fueron los que concibieron al Estado como el protector del ciudadano, si es que acaso somos todos ciudadanos con los mismos derechos, o si conocemos plenamente esos derechos como sí los conocen los nuevos millonarios y, sin un solo puto sol, amasan fortunas legalmente. La información Poeta, en este país, es oro puro, y no todos tienen acceso a cierta información que les permita como en el caso del aeropuerto de Chincheros, hacerse de varias centenas de millones de dólares, solo por ser amigos del Presidente, sin tener más fortuna que la de un apellido que recién se acaba de hacer compuesto, y claro, el mercado abierto para llenarse de dinero, repartiéndose un Perú donde el que le pisa todos los días, con su miserable sueldo mínimo, no sabe que hay argentinos, chilenos y tanto pituquico limeño haciéndose ricos a base de leyes que les benefician a ellos por ser amigos de quienes están en el poder. Me dirás que de esto se libra el pueblo, ¡pamplinas!, tenemos los gobernantes que nos merecemos Poeta, y sé que suena a perogrullada, pero esa pampa de Chincheros es la pampa de papas más cara del mundo, un suelo rocoso y hueco donde las mismas comunidades le sacaron la vuelta al Estado. Que aquí todos se venden. Aquí todos se creen pendejos Poeta. Quieres escribir sobre El Tratado de Ética, ¿no?, pues te diré que vas a ir a orar al desierto, porque aquí nadie quiere ser ético, aquí, todos quieren llevársela fácil, porque a los 20 años, te podrán explotar y lo aguantarás, pero un día abrirán los ojos esos jóvenes, y terminarán por adaptarse a un sistema donde solo los corruptos sobreviven mi estimado amigo.

Sorbí mi limonada. Por la puta vez, mi amigo abogado tenía razón una vez más.

 

Julio Mauricio Pacheco Polanco

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