Acerca de la soledad y su vínculo con la Esquizofrenia

Publicado en por Julio Mauricio Pacheco Polanco


La enfermedad en sí es todo un proceso, un proceso a través del cual, el paciente sufre por el estigma del diagnóstico, y su lucha por no sentirse excluido o discriminado por la sociedad, o en todo caso, por aquellas personas que no entienden a ésta.

Me resulta común las preguntas sobre: ¿ésto es la vida; no hay nada más? Y es que adentrados ya cada cual en su realidad, con todo lo que atañe al contexto en que esté, sea ésta una de las características del esquizofrénico: un agudo pensador, devorador de libros, y sobretodo cuestionador del Modelo de Convivencia que requerimos para poder vivir en armonía, igualdad, tolerancia y libertad.

Que el dolor lo sentimos todos, y acaso, a través de los escritos dados por quienes testimoniamos con el afán de hacer devolver la fe y la esperanza en aquellas personas que no creen en nada y han optado por el nihilismo o dejado su vida a las riendas de un destino, que es difícil controlar, urge por parte de cada uno de nosotros, el sinceramiento y una nueva visión de lo que somos como humanos.

Si el 1% de la poblacióm mundial adolece de esquizofrenia, no es índice que revele que la raza humana esté degenerándose, por el contrario, opino que el interés por querer encontrar el mecanismo mediante el cual, las personas puedan gozar de una calidad de vida óptima que permita que desarrollen su personalidad y se realizen, nos exorta a todos a ser solidarios y comprensivos, en la medida que el respeto se convierta en una norma establecida que permita la convivencia entre unos y otros sean cuales fueran las esferas desde las cuales esto se dé.

Escribí al inicio de este escrito que la enfermedad de por sí es todo un proceso, a lo cual quiero añadir que los metabolismos de todos son diferentes y por tanto, al momento de solicitar ayuda a un profesional competente, abocado al apostolado de su vocación, seamos pacientes hasta encontrar la forma de recuperar la normalidad que se requiere para poder adaptarnos a nuestro entorno, y vivir en armonía.

Es que es sabido por todos que se puede enfermar a una persona, a la cual siempre denominamos como víctima en este blog, y es allí cuando entran a trabajar los pacientes, para recuperar a la víctima, y convertirla en la persona que fue antes.

El daño infringido por parte de ajenos puede ser a veces irreparable, como lo es también la indiferencia y el maltrato que se dá a quienes siendo esquizofrénicos, terminan estigmatizados y condenados a una soledad desde la cual, no cuentan con quien poder compartir sus inquietudes y preocupaciones,  como la hacen las demás personas, de manera natural es motivo de este escrito.

El proceso de la enfermedad es largo, y se tarda años hasta que la persona vuelva a ser feliz o en todo caso, pueda una vez más afrontar la vida, valiéndose por sí misma, que es el fin de toda terapia orientada hacia los pacientes.

Si bien recalco que cada bioquímica es distinta en cada persona, y por lo tanto, es difícil encontrar el medicamento que se adecue al paciente, para que éste pueda reintegrarse en la comunidad, con la suficiente autoestima, y ya libre del estigma del diagnóstico, es fundamental la labor de los psiquiatras como psicólogos en todo este proceso de recuperación.

Y es que nadie lleva a la fuerza al paciente que pide ayuda ante un psiquiatra. Uno mismo acude porque requiere ayuda, no solo porque la vida es dura, sino porque algo está pasando en el seno de su familia (sea en el caso de los adolescentes) y acaso los familiares también están pidiendo ayuda.

Los temores y miedos que nos son comunes, desde la soledad del paciente, se convierten en materia de inconfesabilidad y espanto.

Los pacientes con esquizofrenia y otros trastornos de la personalidad, necesitan el apoyo moral por ello de su familia y la comunidad, ya que además de sufrir por sentirse acosados u hostilizados, cosa que es natural en un medio competitivo, donde se desquician a diario a las personas y es bastante complicado soportar el estrés que genera la postmodernidad, evidencian que el Modelo de Convivencia necesita aportes revolucionarios y replanteamientos de los que somos desde la escuela.

¿Por qué no pensar que la esquizofrenia puede ser vista como una enfermedad sin estigmas? Allí está justamente la labor de los intelectuales que en avanzada, proponemos desestigmatizar una enfermedad satanizada injustamente, y como escribiera escritos atrás, nos conlleve a una nueva concepción del humanismo, ya que estas personas, condenadas a una soledad desde la cual la desesperación, ansiedad y otros estados del ánimo,se manifiestan,  necesitan integrarse a un círculo social en donde, se pueda de manera honesta no solo compartir lo que es motivo de sus preocupaciones o males, sino además, a manera de terapia, integrarse y corroborar que lo que ellos padecen, en forma similar otros pacientes lo padecen. Por tanto, los talleres de integración social guiados por especialistas, no solo deben alentar en sus talentos a los pacientes o víctimas, sino aprovechar su potencialidad creadora, y por supuesto, propiciar el final de una soledad que los enferma, como creo enfermaría a cualquiera, quien sin tener con quien conversar sobre lo que le ocurre, guarda para sí frustraciones y sentimientos encontrados, que pueden ser liberados con palabras de aliento, y la empatía de grupos de reinserción social desde los cuales, la esquizofrenia se humanice y otorgue esperanzas a aquellos que se sienten desmoralizados, inseguros, llenos de miedos, y urgidos de orientación.

Desde mi experiencia personal, con tratamiento desde los 18 años, considerando que ahora tengo 40, me place poder decirles que la esquizofrenia, al menos en mi caso, ha logrado ser controlada hace cerca de 10 años atrás, y esto ha motivado a que mi vocación como Escritor implicara el desarrollo de mi personalidad, y por supuesto, el logro de algunas metas que han fortalecido mi autoestima, sentido del humor y la paz y tranquilidad propia de quienes hemos retornado del peor de los infiernos y ahora gozamos, de lo que bien viene a llamarse: calidad de vida.

El apoyo recibido por los especialistas acaso ha sido importante, pero el mayor mérito lo tengo yo como persona, quien no he querido rendirme nunca, y he peleado por estar vivo y olvidar todas mis experiencias negativas, con el fin de querer ser feliz.

De hecho, ahora que puedo verme en equilibrio y tranquilo, alejado de la violencia producida por la enfermedad, ya adulto y sin muchos temores, comprendo cada vez que alguien me dice: yo sufro. Porque esa es una constante que hallo siempre en las personas que conozco.

El dolor en el mundo siempre ha estado allí, como la soledad.

Y es que la soledad puede ser vista de diferentes formas, que van desde la agorafobia, hasta la de los que disfrutan de ésta, y por supuesto la de los creadores que sabemos, dentro del mundo, sentimos el roce de la convivencia, y nos desgastamos hasta volver a querer estar solos.

A propósito de esto, un colega Escritor me comentaba que solo se sentía vivo desde su soledad, imbuido en sus libros y escritos, y que cuando volvía al mundo, terminaba por perder su identidad, y agobiarse por el estrés que implica el compartir nuestra vivencia con todo tipo de personas, desde las optimistas que son pocas, hasta las que ya han perdido la fe.

Esta diversidad acaso se nos muestra tentadora para nosotros los Escritores que como yo, me nutro de las vivencias de otras personas, para ahondar en lo que es de mi interés: querer comprender la condición humana.

Y es que si vamos a hablar sobre la condicióm humana, debemos tocar con "pinzas" a la soledad, porque ésta la sentimos todos, desde diferentes circunstancias, y acaso se contraponen con el éxito y popularidad de aquellos que pueden lidiar con estos roces sociales, desde los cuales aparentan ser felices.

Dejemos en claro que es acaso la soledad factor importante para los esquizofrénicos y personas en general, para el reencuentro con uno mismo, y por supuesto, el cargar baterías para volver con los demás, en un mundo donde el soportar a los demás desde los diferentes ámbitos, sean comunidad, estudios o trabajo, se hace inevitable, como un constante dolor de cabeza, con el cual debemos aprender a convivir, si es que se tiene responsabilidades económicas para con la pareja e hijos(si los hubiera) o para con uno mismo.

Total, la vida es sueño, como lo escribiera Calderón de la Barca, y lo menos que podemos hacer es dejar ir  ese sueño, solo por nuestros miedos y temores.

Gracias por estar aquí.

Julio Mauricio Pacheco Polanco

Escritor.

 

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martin 12/20/2016 22:48

Hola Julio, sufro de ansiedad des de hace ya unos meses y me dio por conocer la mente. He leído bastante sobre la esquizofrenia y es una enfermedad que no deja de sorprenderme. Creo que se sabe muy poco sobre el tema, ya en especialistas, y en el habito social muchísimo menos. No deja de ser una enfermedad y por lo cual es mala, pero tambien nos puede ayudar a lograr muchos avances sobre la mente humana si se estudiase correctamente. Me alegro de corazon que te hayas recuperado y te animo a seguir escribiendo, "todo genio esta loco". Lo digo con un tono ironico, pero al ser incomprendidos por la sociedad dicen que estan locos. Felicitarte por tu talento al escribir. Cuidate mucho!

Martamar 11/06/2015 06:16

Nuestros sueños nos dan alas, nos insuflan vida. Me alegro de que aquel sufrimiento tan intenso haya quedado atrás y hayas encontrado la calidad de vida :)

Un saludo.

Julio Mauricio Pacheco Polanco 11/06/2015 06:35

Gracias Martamar por pasar por aquí, espero haber contribuido en algo con mis escritos, a la desestigmatización del diagnóstico. Te comento que me dedico a escribir, y tengo 6 libros publicados como también, soy, una persona pública en la ciudad donde radico, Arequipa, la segunda ciudad más importante de Perú, ya que como Escritor, frecuento los medios de comunicación cada vez que lo amerite, sea la presentación de un nuevo libro mío, o como ciudadano. Recibe cordiales saludos.
Julio Mauricio Pacheco Polanco
Escritor