El narcoterrorismo en el Perú

Publicado en por Julio Mauricio Pacheco Polanco

Mientras que el Primer Ministro Óscar Valdez declara para la prensa peruana sobre la Operación Libertad, conformada por las fuerzas combinadas, (fuerzas armadas y la policía nacional del Perú) en la que participaron 1,500 efectivos de dichas fuerzas, con helicópteros y sea bien dicho, sin el entrenamiento adecuado dentro de una zona selvática, donde solo se puede llegar a ella mediante acceso satelital, desde las que nuestros efectivos, sin poder contar con chalecos antibalas por no estar acostumbrados en sus entrenamientos a cargar más allá de su fusil, los 15 kilogramos que pesan éstos, el cabecilla “Gabriel”, o mejor dicho, Martín Quispe Palomino, al ser abordado por periodistas que supieron llegar hasta donde él está, porque los lugareños les temen más a ellos que al peso y rigor de la Ley, se jactaba este tal Gabriel de haber asesinado a los efectivos que luchan contra el narcoterrorismo, desafiando en tonos soberbios a todo el Estado, generando un clamor total dentro de un Perú que creía, había vencido al terrorismo, que ahora se ha aliado al narcotráfico, y apertrechado en el VRAE (Valle del río Apurímac y del río Ene) conmociona con sus declaraciones luego de que la Operación Libertad haya dejado 8 muertos en su enfrentamiento contra estos enemigos de la Democracia y el orden establecido, arengando trasnochadas ideologías que vemos, a la fuerza quieren imponerlas en mi país.

Seré preciso para que el estimado lector tenga una idea más clara de lo que sucede en torno a este sórdido y repudiado personaje en todo el Perú y qué es en sí la Operación Libertad y porqué Martín Quispe Palomino se ha convertido en el enemigo número uno de todos los peruanos.

El 10 de abril de este año, en La Convención, (Cuzco), 36 empleados del proyecto Camisea que queda en la provincia de Kiteni, fueron secuestrados por un contingente de terroristas quienes pidieron una cuantiosa suma de dinero por su rescate, desafiando el estado de derecho y anteponiendo sus arengas revolucionarias ante un país que cree en el capital inversor privado, y que se apertura hacia el mercado mundial con expectativas óptimas de desarrollo.

Semanas después, los mismos rehenes liberados por este tal “Gabriel” encontraron el camino del retorno en medio de una zona muy agreste, con árboles y con una topografía de terreno no conocida por las fuerzas combinadas.

Antes de que sean los rehenes soltados en libertad, el gobierno dirigido por Ollanta Humala Tasso, de formación militar, junto con los Ministros de Defensa y el Primer Ministro, Óscar Valdez, habían estructurado la mencionada Operación Libertad, desplegando la cantidad de efectivos militares y policiales numerados, para su rescate y el arresto de los terroristas liderados por Quispe Palomino.

Los reveses dados para el gobierno presente empezaron a darse cuando corroboraron que las Fuerzas Armadas no están preparadas para operar en el VRAE en la lucha contra el narcoterrorismo en la provincia de Kiteni, zona plagada de este flagelo desde donde a pesar de las declaraciones del Ministro de Defensa, Alberto Otárola, afirma que el gobierno  no ha descuidado su presencia en la lucha antisubversiva de esta zona.

En palabras de Hugo Chávez, alcalde de Kiteni, expresa que hace falta un acercamiento más efectivo por parte del estado y las fuerzas combinadas, desde la que se realicen labores de educación social y comunitaria con los lugareños.

El escándalo conmocionó a todo el Perú cuando estupefactos veíamos por la televisión cómo, los que siendo terroristas, habían hecho el secuestro, eran apenas púberes o adolescentes que a lo mucho pasaban de los 18 años, elevando el grito al cielo de todo el país.

En la visita hecha por el Ministro de Defensa, Otárola, junto con el Jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, General del Ejército, Luis Howell Ballena, al visitar la base Pichari, desde donde se combate el narcoterrorismo, acaso se limpiaron las manos de lo que nos sucede con un acto de presencia que se limitó a verificar las condiciones de los chalecos antibalas o el cerciorarse sobre las raciones alimenticias.

Pero acaso el tan cuestionado plan de rescate Operación Libertad empieza en su odisea desafortunada o sin ventura cuando durante ésta hizo sus despliegues en la lucha contra el narcoterrorismo, arrojara como víctimas, a 8 policías y militares en la ya mencionada La Convención, en el Cuzco.

El 12 de abril en una  emboscada la primera víctima, Nancy Flores Páucar, Capitana de la Policía, al bajar de un helicóptero fue atacada por narcoterroristas en Alto Lagunas, quedando además dos de sus compañeros heridos. Al día siguiente, un segundo helicóptero con dieciséis policías que se trasladó a Alto Kepashiato, mientras descendía, igualmente fueron atacados falleciendo Lánder Tamani Guerra y desapareciendo a su vez Luis Astuquilla y César Vilca Vega, quien mantuviera en vilo a todo el Perú, hasta ser hallado por su padre, muerto, después de 23 días de búsqueda, en los que las Fuerzas Armadas lo dieron por abandonado, siendo enterrado en Lima luego de una intensa búsqueda llena de desesperación por parte de Dionisio Vilca padre, quien el 2 de mayo del presente halló a este suboficial de la Policía Nacional del Perú, quien se estima, habría fallecido un par de semanas antes por la gravedad de sus heridas, siendo Dionisio increíblemente guiado por dos nativos de la zona de la provincia de Kiteni, siempre en Cuzco para hallar a su hijo muerto, producto de su combate con una columna senderista, perdiendo la vida sin la ayuda de nadie con el pasar de los días por el sector conocido como Postaquiato, un lugar con intensa presencia de senderistas y narcotraficantes.

Acaso Luis Astuquilla tuvo por su cuenta que sobrevivir 17 días en medio de una zona que desconocía tanto él como los 1,500 efectivos de las Fuerzas Armadas que vieron venir a pie a los secuestrados, y dejar en el abandono a Vilca también.

Si acaso el 14 de abril una patrulla de militares fue emboscada en la selva, muriendo los suboficiales del Ejército Peruano Juan Navarro Calle, y Constantino Ramos Betetta, aparte de diez soldados que resultaran heridos.

Ya el 27 de abril, el técnico superior de la Policía Nacional del Perú, Gerónimo Chino Ancco, el suboficial técnico de la Policía Nacional del Perú, John Lucana Huamaní y el sargento primero del Ejército Peruano, Manuel Pisco Arimuya, fueron alcanzados por explosivos caseros ante la incertidumbre que hacía zozobrar a la opinión pública.

En declaraciones del Primer Ministro, Óscar Valdez, expresó ayer que: “Estamos evaluando cuan útil fue la inteligencia y cuánto de carencia hubo; reconocemos que ha habido imprecisiones, que faltó inteligencia para determinar qué zonas estaban minadas y qué fuerza de coacción había sobre algunas autoridades y líderes locales.” Apostillando que el objetivo del gobierno es pacificar el país en el 2016 (¿?).

A nuestra forma, todos los peruanos rechazamos a cabecillas como “Gabriel”, Martín Quispe Palomino, quienes pretenden desde sus fortines, atentar contra nuestra democracia, quienes beligerantes en sus medidas totalmente condenables, y en declaraciones abominables, pretenden con ataques como los acontecidos en las semanas pasadas, amedrentar la paz de quienes como país, unidos no compartimos con su violencia política, o con interpretaciones jalada de los pelos desde la que se dice que el Perú en la época de Abimael Guzmán (el camarada o presidente Gonzalo, ahora preso por terrorismo) estuvo en guerra civil, nada tan incoherente, como el terror que vivimos en los 80´s y 90´s, cuando le dijimos NO al terrorismo, y SÍ a la democracia.

Me pregunto qué dirán ahora los del MOVADEF (Movimiento Por Amnistía y Derechos Fundamentales) cuando defienden a Abimael Guzman y en su discurso hablan de un “conflicto armado interno” como alegato para formar su partido político, mintiendo a jóvenes universitarios con sus discursos trasnochados de poder y libertad, por la fuerza y a costo de sangre derramada.

El sentir es uno solo en todo el Perú: no queremos narcoterrorismo, Nunca Más.

Gracias por estar aquí.

Julio Mauricio Pacheco Polanco

Escritor

 

gabriel

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