CONTESTA SOBRE LA COMODIDAD
Poca cosa, nada, es la filosofía ante el miedo.
Yo puedo jactarme de ser un libre pensador
Pero cuando vea a un niño padecer hambre
No le diré que ejerza su libertad, que no venda su hambre,
El hambre es más fuerte que el miedo,
Las personas pueden vivir con miedo,
Pero de hambre se muere, de miedo no.
Podrán decirme que es un razonamiento cobarde,
Pero los derechos sobre la vida nunca fueron nuestros,
Los que nacen no saben quiénes les gobiernan,
Solo saben que deben educarse para trabajar para ellos,
Esos rebeldes, esos libre pensadores,
Muy cómodos, sentados desde sus escritorios
O desde la cárcel, porfían sobre el miedo.
No hay miedo cuando dos muchachos se enamoran,
Solo deseos de querer hacer sus vidas,
Para ser más honesto, que el mártir sea el otro,
Que el rebelde sea el otro, que el libre pensador sea el otro,
Que el personaje que hace falta para reclamar sea el otro.
Una cama donde se pueda hacer bien el amor,
Un par de mudas para la estación
Y todo lo que se deba saber para recibir la asistencia del Estado sirve.
Que los escritores escriban sobre el miedo,
Que los cantantes canten sobre el miedo para tener qué bailar,
Que los beodos insulten a los dueños del país.
¡Entiéndalo bien lectores!, no es el miedo lo que impide que el mundo cambie
El miedo también es una costumbre,
Lo que impide que cambie el mundo, es el deseo constante que no cambie,
De querer formar parte de lo que el poeta rechaza.
Total, África famélica queda muy lejos, y la tristeza de los oprimidos

Está destinada para las oraciones en la Iglesia.
¡Para algo Dios debe existir!, ¿no?
Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta
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Julio Mauricio Pacheco Polanco