ESPÉRAME CUANDO TENGAMOS QUE ENCONTRARNOS

Escucha bien, todo podría ser distinto,
No sé, podría no sentir esta hostilidad
La agresión en cada persona con la cual me encuentro en la calle,
En la ciudad, donde pareciera estar todo determinado,
Deja que acabe este tabaco, que aún son los días de la guerra.
Está bien, sé que como Escritor, tras mi discurso
No debería fumar un cigarro
Pero en alguna noche, cuando claudiqué a mi promesa
Cuando me sentí débil, allá por mis 18 años
Después de haber entendido la realidad antes de tiempo,
No de la que todos los muchachos a esa edad comparten
Sino de la realidad de los poetas comprometidos,
Los que en el camino sin darnos cuenta tuvimos que aprender a luchar
Sin que lo hayamos decidido, entiende,
No sabía que meses después me esperarían terapias de electrochoques
Antes de recordar que prometí nunca fumar un tabaco
Ni mucho menos ser un bebedor como los tantos que vi y desprecié.
Si me encerré entre Bibliotecas, fue porque no tuve otro refugio.
Para serte más honesto, no tuve nadie a mi par o altura
Para enfrentar a este mundo, así era mi soledad,
Entre millares de páginas donde busqué mi paz
Antes de encontrarme años después frente al destino,
Ese que doblega voluntades y derrota para siempre.
Porque si persevero en escribir, a pesar de fumar un tabaco por las noches
Es porque mi fe permanece desde mis pupilas
Cuando mi paciencia me dice: ¡basta!, ¿por qué aguantar a tanto idiota?
Deja que escriba este poema, en homenaje a los que no pueden rendirse
Y que cale desde mi balcón, por las penas de quienes están solos,
Yo aún no he hecho lo suficiente, creo más bien que nunca es suficiente,
Cuando se trata del mundo y los que describo en este escrito.
Al final de la noche el silencio volverá
Mientras ore por los que siguen en guerra, sin poder evitarlo.
Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta
Todos los Derechos Reservados para
Julio Mauricio Pacheco Polanco