LA TIERRA DEL SOL

Aquí el sol cambia el color de la piel y los ojos.
Las aguas rojas de tu mar
Las aguas negras de tu mar
El sol que no has visto morir en el mar
Te dice cuando llegas
Que los domingos aquí cuando se llenan de aguaceros y nieve
Son compensados con largos días donde el calor
Te entrega el verdadero significado de ser extranjera.
Los ojos pardos de los indios a veces se confunden
Con los ojos de un vikingo que no sale de su montaña.
Hay una danza especial que desconocías
Y un ritual donde tu suerte en el amor ha sido ganada.
No te quedes mucho tiempo por estas tierras,
No te enamores de los valles cuando la montaña
Encierra el cielo siempre azul y en su inalcanzable subida
Las horas del silencio se mezclan con hilados
Y manos labrando la tierra que tiene un color distinto
Que no imaginaste cuando cruzaste el mundo.
Los hombres solitarios que saben leer las estrellas
Siempre hablan de tu llegada antes que se dé la primera cosecha
Mientras preparan una bienvenida donde te repetirán una y otra vez:
No te enamores de esta tierra
Donde el indio de ojos grises y piel bruñida
De otros ancestros te hablará cuando se trate de sabiduría.
No te quedes mucho tiempo en los desiertos hasta perder la razón
Con nuestra Luna y los misterios que han quedado en la piedra que sostiene un templo
No vayas más allá de la selva donde aún hay bestias que el hombre no conoce
No intentes descifrar las montañas negras, las montañas blancas
No escuches las voces de esos ríos que nunca cesan,
No te enamores del amanecer en los lagos
Ni de los domingos en comunidad o de sus leyes.
No te quedes mucho tiempo embelesada en esta tierra
Tu piel perderá el color nacarado y tus ojos se oscurecerán
No te enamores de los que vivimos aquí,
A veces una casa de quincha y el sonido de las punas lo es todo,
A veces se encuentra lo que se busca
A veces todo está aquí,
Así lo dicen los que soñaron y buscaron
Los que aún no pisaron Perú.
Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta
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Julio Mauricio Pacheco Polanco