LAS MIESES DE MI SEÑOR

Mi Señor es generoso
Me dio el tiempo de la siega en los valles infinitos
Y en mis manos florecen adagios
Más allá de donde lleguen mis ojos.
Así es Mi Señor quien retribuye a su fiel servidor.
Yo que seguí sin titubeo alguno
Cuando en la noche de los milagros
Me llamó para bendecirme en su revelación
En los años de la desolación
De las oraciones insistentes a lo desconocido,
Cuando mi verbo era la negación de todo,
El estar propio de los justos
De los que Él tocó desde antes del germen.
La mies invade esta atmósfera con dones hace tiempo esperados
Y Él danza en su triunfo otra vez, como aquella noche
Cuando repetí en mi voz la leyenda de hace siglos
La queja no resuelta en el tiempo
El dolor de la familia humana desde sus vidas solitarias.
El tiempo de la siega son voces que están aquí y allá
De ciudad en ciudad, de reinado en reinado
Hasta en el pueblo más alejado.
Así es Mi Señor con sus bendiciones
Con los que Él ama.
Fértil esta existencia, de ella, sus frutos cosecho.
Todos los números sagrados han coincidido ante este pedido
Como solo una vez sucede en la matemática del universo
En la matemática de lo que no cesa y no puede ser demostrable
A pesar que existe.
¿Quién será el manantial que calma mis apetitos
Para entregarme la madrugada del cielo
Y este verbo perfecto que para todas es un misterio?
He crecido para los años, sin querer despertar
Es el partir del lugar desde donde están las estrellas fijas
Donde escriben las almas triunfantes
Donde reconocí a Mi Señor.
Soy el primero que se ha movido para Su Gracia
Así es su fiel escribiente.
Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta
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Julio Mauricio Pacheco Polanco