BURGUESÍA FINALMENTE
¿Qué esperanza sostiene el peso de los días del hombre
Que está detrás de todo lo que es, mas ya no es su sueño?
Me dirá mi estimado lector que se renuncia siempre
Que llegamos a la noche en silencio, para sentarnos frente a la mesa
Y solo pedir tranquilidad para pensar en tantos días de lo mismo
Sacando cuentas para fin de mes, pensando en los gastos
En los niños que están creciendo y de los cuales poco se sabe,
En la mujer de siempre, la compañera cuando fueron los años
Y la dicha se convirtió en la razón de ser,
Hasta que los almanaques fueron como fuertes vientos
Que llenó poco a poco todo de polvo, gastando el color de los entusiasmos
Las alegrías a risa expansiva en las calles, esas noches
Sí, esas noches cuando hablar espontáneamente era la vida,
No lo que es ahora, responsabilidades y pocas palabras,
Horas veloces donde siente uno irse sin poder detener nada.
Porque, esas buenas voluntades poco a poco desaparecieron,
Un gesto gruñón, algunos reclamos y la necesidad de tener
La mente en blanco por un momento, de no ceder a las vociferaciones,
Mantener todo bajo control, no ensuciar el piso recién encerado
Con las huellas de todo el día en las oficinas que tienen un olor diferente
Al olor del hogar, donde la comida está servida
Y el televisor prendido relata las tragedias de la ciudad,
De los que están siempre al margen de los decentes.
Ni un solo tabaco ni ganas para fumarlo, la ducha de agua caliente
Un cuerpo cansado que cae rendido en la cama.
Despertar a las 05:30 a.m.
Empezar un nuevo día entre besos a los niños, un hasta más tarde a la esposa
Partir al trabajo haciendo paciencia desde temprano con el tráfico,
Un auto mejor que otro, un hombre mejor que otro,
Comercio en la ciudad.
Las vacaciones necesarias para el mes entrante.

Burguesía finalmente.
Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta
Todos los Derechos Reservados para
Julio Mauricio Pacheco Polanco