PUEDES RENDIRTE MUCHAS VECES, IGUAL, EL AMOR TE ALCANZARÁ

Qué extraño es este sentir,
Unos buscan el amor, y otros huyen de él.
La muchacha que atesora el remedio
También oculta el poder de las tragedias.
Qué extraña manera de porfiar en los días fugaces,
El equilibrio de las emociones es tan buscado
No siempre los besos curan las heridas más letales
La amada puede a lo mucho
Entregar su seno ante el llanto amargo,
Dicen los maldecidos que lo sublime tiene su origen
En lo insoportable, cuando hemos llegado a lo extremo,
Cuando el pecho revienta en el aliento que quiere gritar.
Qué extraño ha de ser el hombre
Busca a la mujer para saber de los placeres
En medio de un mundo que no permite la dicha de sus hijos.
Si conocemos el camino,
Por qué añorar lo que en la oración pedimos perder.
Ah, el no tener a quien decirle lo que nos ocurre es la poesía,
Así de sincero es el Poeta cuando ha comprendido
Las suertes del amor y los placeres.
¿Quién dijo antes del último beso, ¡soy feliz!,
Sin antes haberse sentido derrotado por la incertidumbre,
Esos abrazos donde se entrega todo y perdura lo inseguro?
Qué extraños somos, hemos dejado de amar
Y otros ansían saber qué es el amor,
Los desventurados sabemos cómo son estos dilemas,
¡Otros son los benditos que no conocen los días de la amargura,
Los días infernales cuando el celo domina a la razón
Y pierde al hombre!
Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta
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Julio Mauricio Pacheco Polanco