UN DÍA ES PARA SIEMPRE

Feroces las calles llenas de miserables e inocentes,
Donde nadie te dará la mano cuando estés solo,
¿Te reconocerán cuando no lleves nada en los bolsillos?
Te diré que ésa es la historia de muchos,
Días cansados, espaldas adoloridas,
Prejuicios contra los cuales se lucha segundo a segundo.
Una lágrima en la mirada del hombre que lo aguantó todo
Y sabe que no tiene opción, que debe seguir adelante.
Unas monedas y un largo camino a pie de retorno
En una cama solitaria donde el silencio reina.
La mujer alta salió llorando de la fábrica,
Pero si tienes tres niños que alimentar le dije,
¿Sabe usted qué es sentir la impotencia?,
Me respondió ante la indiferencia de sus compañeras.
Los decentes leen libros, fuman tabaco inglés de su pipa
Y comentan sobre otras cosas: el mercado, las ganancias.
Esas manos porfían en la enseñanza
Pero los jóvenes no entienden lo que significa aún la palabra: mundo.
Las manos labran la tierra mientras esos ojos azules se hacen más nostálgicos.
¿Dónde estará la vida de los felices?,
Exclaman los veteranos en las esquinas, cansados y sin fuerzas.
Feroces las calles donde no vales nada,
¿Tú fuiste el último en orar antes de dejar la fe y a Dios
Donde están, para echar andar las máquinas en la fábrica?
El hombre que trabaja 12 horas en el grifo no sabe lo que es el amor,
Las muchachas que caminan todo el día dejando la correspondencia
Dejaron de esperar las noticias felices,
Es la alegría propia de los inocentes, los que aún ignoran el significado
Del término: mundo.
Un día es para siempre en todas partes,
En cualquier lugar del mundo,
Mientras suena un tango donde las penas son el silencio de todos,
La calle es larga para unas cuantas monedas y el retorno,
¿Dónde está la vida?, pregunta una mujer, un hombre,
Pregunta el ser humano que es como todos
Cuando un día, es para siempre.
Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta
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Julio Mauricio Pacheco Polanco