EL SOLITARIO BUSCADOR DE LA POESÍA

La muchacha que nunca fue mujer
A pesar de los años
Tuvo Maestras que le enseñaron el don del discernimiento,
El mundo se había unido a ella
Y todo su saber se lo entregó.
El hombre que erró hasta la locura
Y que tuvo gestas y reconocimientos que a solo nombre mereció
Creía que el amor era solo pasión
El sexo de una vulva
Y todas las mujeres que a su paso el deseo encendía.
Todos nos habíamos equivocado
Así lo dicen los veteranos en sus milenarios libros
Que ella encontró en sus momentos de soledad tierna;
Sin embargo nunca lloró
El Amor dentro de ella era propio de una Virgen que admiraba
Y el solitario buscador de la poesía,
Un destino que la hallaría al final de su vida
Cuando al verla a sus ojos
Reconociera lo que tanto buscó
Al sentenciar ella: “Todo lo que has aprendido,
Ese largo recorrido que habrían anhelado los más malditos,
Ha sido con el fin de salvar al corazón de los orantes.
Perverso y lleno de aberraciones
La lujuria te entregó solo placer mas no la Verdad.
Mi Amor por tanto que es fiel hasta en estos años
Que ambos cargamos en este día donde debemos partir,
Con el permiso del destino donde mi voluntad ha sido superior,
Por haber sido la Musa de los tiempos,
En nuestro sacrificio, para enseñar a los demás mortales
Qué es el Amor
Al no ser de este mundo, como sí lo es la carne
Y el sufrimiento. Que gozosa te he esperado y te he sabido
Y en cada lágrima tuya he sonreído ante tu purificación.
Tus hazañas no elegidas donde el mundo te empujó a emprenderlas
Ya estaban escritas en el Libro de las Mujeres,
El Libro que no se ha compartido con el Hombre,
El Libro que guarda el amor propuesto desde el Origen.
Ahora que me has encontrado como debía ser, con la cabeza altiva
Y la serenidad de los que han vencido
En tu largo avanzar,
Ya sabes de la causa de tus escritos
Cuando el hombre propuso sobre el amor erradamente
Y cuando la común mujer lo comerció.
Y tomas de mi mano mientras sonríes con la fuerza de un dios,
Porque ahora sabes para qué escribiste tanto,
Así te amé y así te amo hasta lo que no se puede medir.
Ahora sabes cuál fue tu misión en este mundo,
Desde el momento en que te hiciste Poeta
Para enseñarnos qué es un hombre y una mujer inmaculada
Para honrar al Amor que nadie en este mundo encontró.
Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta
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Julio Mauricio Pacheco Polanco