PARA LOS QUE AÚN NO CREEN EN SU PASIÓN

Ha de ser el pionero torpe, y bruto en su determinación
El prodigio de su lucidez lo hará necio ante lo imposible
Y así fue el fuego, el secreto de la primera estrella nombrada
Y hasta el confín donde terco en su empeño
Sin talento ni oficio llamado ciencia
Supo de lo intrínseco en el hombre: la voluntad del primer paso.
En su descendencia el arte se hizo inconcebible
Y lo imposible fue perseguido,
No hay descanso en estos genios que de él ascienden
Así empezó el mundo con palabras toscas y sin modales.
Lo que hoy somos mañana será superior,
El Ángel que Custodia que nunca parpadeó
En su serenidad nos observa
Y espera el momento de cuando seamos iguales
Para decirnos quiénes somos.
Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta
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Julio Mauricio Pacheco Polanco