UN BRUJO LÍA UN TABACO BAJO UNA LUNA DE MARZO AUSENTE
Quizá la noche sean dos cuerpos desordenando todo un prado,
Un solitario leyendo un poema bajo la luz del candil
O una muchacha que peina sus cabellos rubios frente al espejo.
Quizá la noche sea alguien que debe resolverse
Una calle que nadie antes ha recorrido y todos temen
O el frío de los que solo tienen

como hogar las veredas.
Quizá la noche sean risas en un Music Hall
Homenajes donde los honores refuercen una voz
O una vena de donde empieza a salir sangre.
Para hablar de la noche y las ciudades pobladas
De las muchachas que solo quieren hacer el amor sin saber tu nombre
O las guitarras donde algo aún no dicho aún sea música,
Reitero, para hablar de la noche
Debes haber conocido la escarpada de la montaña donde fuiste libre
O violentado el esquema que todos solemnes respetan, a pesar de no quererlo,
Para hablar de la noche, tienes que haber sido como un millón de hombres
Y para hablar primero debes ser sabio y lleno de misterios.
Quizá la noche sean dos cuerpos destruyendo ciudades mientras se aman
Un poeta encontrando su voz hasta donde nace el cielo y las esperanzas
O quizás un solitario embriagándose por evasión.
Las tumbas tienen leyendas que pocos honran en ausencia
Las calles llevan el nombre de los masones
Y el mar es como un brujo que detiene todo mientras tu corazón late en el silencio.
Quizá la noche sea todo esto y nada,
Pocas personas saben qué es la noche,
Todos quieren saber qué es la noche,
Cuando el hombre teme el reino de lo oscuro
Y hay licencia para los adulterios y las labores rudas,
Una gruta con santos donde las velas son el sufrimiento de las mujeres
Que para hablar de la noche, prefiero volver al desierto
Sentarme y calar un tabaco, pensar en todas las contradicciones
Mientras aún recuerdo a los tigres detrás de la espesa vegetación
Cuando estuve loco
Y no di ni un paso hacia atrás.
Julio Mauricio Pacheco Polanco
Poeta
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Julio Mauricio Pacheco Polanco